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August 26
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Rafael
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Notre-Dame de Paris (Paperback)
by Victor Hugo
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read in August, 2008
Rafael said:
"Un domingo de marzo del 2004 la lluvia nos dio una tregua en Paris y tuve ganas de salir. Sin saber bien como, decidí ir a Les Marais y a la place des Vogues. Tomé el metro 4 hasta Strasburgo con la idea de caminar hasta la plaza de la república...more
Un domingo de marzo del 2004 la lluvia nos dio una tregua en Paris y tuve ganas de salir. Sin saber bien como, decidí ir a Les Marais y a la place des Vogues. Tomé el metro 4 hasta Strasburgo con la idea de caminar hasta la plaza de la república y ahí bajar por la calle du temple. De camino a la plaza de la república admiré la puerta de San Martín que pocas veces veía, pues siempre pasaba por abajo, en el metro. Al Llegar a Rambeatau, ví los letreros para la place Vosgues y dí vuelta a la izquierda. Caminé sin prisa, disfrutando el raro sol, en esas calles estrechas del 3eme, entre tiendas para turistas, restaurantes y viejos edificios, cada uno con su letrero de “Historia de Paris” que los explica al caminante.
Decidí comer cerca de la plaza y después visitar alguno de los muchos museos de la zona. Buscando un restaurante llegué a la plaza des Vosgues, que es en realidad un parquecito cuadrado dentro de unas rejas chaparras., entré, de acuerdo a mi costumbre, por una puerta y salí por otra. Esa por donde salí, me puso frente a la Casa de Victor Hugo. Había una exposición de Victor Hugo y Rodin. Decidí volver después de comer. Dí vuelta a la plaza y entré por una callecita que me sacó a la de Saint Antoine. Caminé por ella y llegué a la plaza de la Bastille. Me fijé en algo que no había visto antes: que el perímetro del viejo edificio, símbolo de la revolución francesa, demolido en 1789, esta marcado sobre el piso. Hay una placa, semiescondida por los techos móviles de un restaurante, demasiado turístico, que así lo explica.
Regresé por Saint Antoine hasta “Les remperts”, un sitio para comer que había visto a la pasada: Nada extraordinario. Ni siquiera el café. Regresé a la casa de Victor Hugo y ví la exposición. La mayor parte son ensayos de Rodin para el monumento a Victor Hugo. Hay varios en yeso, de distintos tamaños y poses. También algunos en bronce y algunas pinturas.
El edificio, tiene tres plantas. Me enteré que Victor Hugo rentó ahí once años, hasta su exilio. Son doscientos ochenta metros cuadrados. Las áreas están redecoradas con objetos personales; la última tiene la recámara, con la cama y también la máscara mortuoria. Las escaleras que llevan a lo largo de la casa están flanqueadas de cuadros que ilustran pasajes de las obras de Victor Hugo y retratos de él mismo. En la planta baja se encuentra la clásica tienda de souvenirs. Aquí, obvio, tienen un peso mayor los libros. Aprendí que Victor Hugo tuvo una amante durante los últimos cincuenta años de su vida. Esa mujer extraordinariamente abnegada y dedicada, le escribió 2 cartas al día durante cada uno de esos años. Más de 18 000 cartas. Ahí en uno de los libros a la venta, una selección de mil y un cartas a Victor Hugo. Retuve una frase de algo que leo en la contraportada: “Por más grande que usted sea, mi amor siempre será mas alto”.
Este recuerdo de un paseo, hace años, en Paris me ha sido traído a la memoria por la lectura de Notre Dame de Paris. Recordé la visita a la casa de su autor y me pregunté por qué no me ha sido simpática su figura, no lo se. La lectura del libro nos pone frente a un hombre inteligente y culto, un poco excesivo, quizás en los detalles de erudición, que abusa de las citas latinas y con un gusto por la historia y la arquitectura que recorre todo el libro, lo voy admirando mientras voy leyéndolo, pero no consigo sentir la simpatía que tengo por Balzac.
A Hugo lo siento “tramposo” con un relato que se arma como un rompecabezas, donde los personajes y las situaciones son piezas que encajan perfectamente para armar una obra. Sin embargo el libro me va fascinando. Muchos son los aspectos notables de la narración. Uno particularmente importante para alguien que como yo hace cursos en línea es la reflexión sobre como la aparición de la imprenta esta cambiando al mundo en ese ambiente medieval en que se desarrolla la trama. Pasajes enteros del capítulo Celui tuera cela (“Esto matará aquello”) pueden reinterpretarse pensando que los formatos digitales matarán al libro, como éste mató al edificio como escritura. Ese capítulo es un lamento nostálgico por la masonería, las sociedades secretas y los alquimistas, escrito retrospectivamente desde el siglo XIX. Esa parte del relato es muy interesante, describe los frisos de Notre Dame, las sociedades hermenéuticas y los iniciados, pero para mí la novela tiene un ángulo más interesante: El de las diferentes facetas del amor.
Antes de argumentar sobre esto, me gustaría transcribir la línea del libro donde se habla de la piedra, del edificio y del libro como soportes del conocimiento: “El género humano tiene dos libros, dos registros, dos testamentos. La construcción y la imprenta, la biblia de piedra y la biblia de papel”
El telón de fondo del relato es la descripción del Paris medieval, donde la Cité es todavía una isla del Sena, donde existen las horcas de Montfaucon, como el mejor argumento para la obediencia al rey y la corte de los milagros como reducto de los desposeídos. Es ese Paris de 1482, en la víspera de la muerte de Luis XI, donde los señores feudales mandan sobre sus propios cotos, obligando al mismo rey a intrigar para deponerlos. Es un mundo en el que la vida, como diría José Alfredo, no vale nada, donde un personaje puede escapar a la horca por dos veces en menos de un año, para luego huir con una cabra y no con una mujer y otros ser torturados y ejecutados sin ningún otro argumento que haber sido acusados de brujería, tras un juicio donde la principal preocupación de los magistrados es terminar pronto para ir a comer. Es el mundo cruel de la edad media y su organización social, que a veces no está tan lejana de nuestros días.
En ese Paris, se teje una historia donde el amor reviste diferentes facetas. Esta el amor imposible, resignado, abnegado y eterno de Quasimodo por La Esmeralda. Un amor del corte “La bella y la bestia” y una escena de ese amor, que prefigura la escalada del Empire State por King Kong, con su amada en la mano: Quasimodo subiendo las paredes de Notre Dame con La Esmeralda sobre sus hombros. Un amor agradecido, un amor de esclavo. Un amor eterno.
Esta también el amor juvenil, romántico, insensato, mortal de Esmeralda por Febo. Un amor secreto, que se hace público por la indiscreción de una cabra, un amor que la lleva a buscar un refugio para la entrega amorosa en una casa de mala muerte a orillas del Sena, donde su amante no alcanza a serlo por la fatalidad empuñada por un loco. Un amor tan insensato que siempre se tutea con la muerte y con la renuncia del propio ser.
Otra faceta del amor que se describe en la novela es el amor demencial, turbio, lascivo del archidiácono por La Esmeralda. Un amor torcido que se va envenenando en el deseo reprimido, en la soberbia de pensar que el intelecto y la adquisición de conocimientos hacen a los hombres inmunes a los llamados de los sentidos. Un amor torpe, que ignora los caminos al corazón de una mujer y oscila. Ahora amenaza, después suplica, ahora castiga, luego implora. Un amor que dice: Mi cama o el patíbulo. Sobre este amor, Víctor Hugo filosofa ampliamente y es de sospecharse, que algo tiene que ver con su propia experiencia familiar.
Finalmente el amor loco, lunático, de la madre desquiciada por la hija robada. Amor que espera quince años, enclaustrado, odiando, aferrado a una única reliquia. Historia inverosímil, tanto como las telenovelas que después se escribirán basadas en la misma idea, pero que viene muy bien al armado de la novela.
Este es el punto que menos me gusta del libro, su aire de rompecabezas que se va armando, aunque entiendo que es el estilo de las grandes novelas del siglo XIX. Cada personaje, cada incidente son pistas para el desarrollo de la historia y el lector debe estar muy atento. Nada se platica porque sí. Hay maestría en la elaboración del texto.
Al final me quedó con un buen sabor de boca, sin animarme mucho a leer Los Miserables y recordando que también he visitado la que fue casa de Balzac. Quizás una lectura próxima me de pretexto para platicar de ella.
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July 07
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New comment on Fidel Nefy's review of
La Odisea
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June 30
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New comment on Rafael's review of
La Presa
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June 23
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Rafael
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La Presa
by Kenzaburo Oë
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Rafael said:
"El mundo de la literatura es tan vasto que difícilmente podríamos andar por él sin las referencias de las lecturas de los amigos. Estas referencias son unas veces explícitas como ocurre en las conversaciones y los reportes en Goodreads y otras im...more
El mundo de la literatura es tan vasto que difícilmente podríamos andar por él sin las referencias de las lecturas de los amigos. Estas referencias son unas veces explícitas como ocurre en las conversaciones y los reportes en Goodreads y otras implícitas como cuando te regalan un libro.
Este 17 de junio como ocurre cada año, mis amigos me obsequiaron algunos libros, entre ellos “La Presa” de Kenzaburo Oé. Como estoy metido en otras lecturas y mis momentos de concentración lectora entre semana son casi inexistentes, de entre los libros regalados escogí uno que pudiera liquidar en el fin de semana tequisquiapanense.
El libro de Oé, por su tamaño, apenas 114 páginas con todo y el prólogo, fue el candidato perfecto. Lo leí sin el mínimo prejuicio pues no tenía idea de quien era Oé, ni de que trataba el libro. Me enteré en la solapa -confieso con algo de pena- que Oé ganó el Nobel de literatura en 1994.
La primera sorpresa que me da el libro es la voz del narrador: un niño japonés. La segunda es desde dónde esta narrando las primeras frases: desde un crematorio de cadáveres donde busca con su hermano huesos, para usarlos de adorno. Es la época de la segunda guerra mundial y vive en una aldea incomunicada, ese verano, por las inundaciones que las fuertes lluvias han producido. Un valle lejano de la Ciudad y se pensaría que de la guerra y sus horrores.
El relato es una anécdota de cómo la vida habitual de esa aldea perdida del Japón cambia su vida unas semanas por la caída de un avión enemigo con tres tripulantes. Dos de ellos mueren en el choque y el tercero, que alcanza a saltar en paracaídas, es hecho prisionero. Él es La Presa, que da título al libro y al personaje de Oé la oportunidad de imaginar otros mundos y de reflexionar acerca de aquel en el que vive.
En toda la narración esta presente el tiempo y el lugar donde ocurren los hechos. Es una aldea y el protagonista detalla su forma de vida distinta a la de la ciudad; describe las diferencias de los habitantes de la aldea y de los de la urbe, por los que no siente ningún aprecio. Uno ve en la novela trabajar al curtidor de pieles y al herrero, a los niños ir a bañarse al manantial y buscar cachorros de perros salvajes o moverse entre la vegetación exuberante.
Se lee la descripción de los bosques y las sombras de los árboles frutales. Se siente el calor del verano, el sudor de las pieles, la brillantez del sol, la pesadez de la bruma, el movimiento de los músculos, los gritos de los niños y uno va entendiendo que es el ojo receptivo de un niño japonés en transe a la adolescencia, que describe a la hierba como lujuriosa por sentirla llena de savia y de energía vital.
La narración tiene un doble desarrollo, donde por un lado, al margen de cualquier historia que se contara, aparecería esa fuerza proveniente de la transformación de niño a joven, que ve el mundo surgir ante él y lo siente despertar para él, en cada gota de rocío mojándole los pies descalzos o en cada movimiento del hermano. En ese sentido el libro de Oé, es un bello texto poético, lleno de nostalgia.
Por el otro lado está la historia del soldado negro prisionero en una Aldea perdida del Japón, donde los propios ciudadanos deben improvisar una prisión para tenerlo y darle los servicios de alimentación y sanidad mínimos.
Aquí el ritmo del relato me parecía la imagen especular de La Metamorfosis de Kafka. En el libro de Kaka, es el humano convertido en animal el que platica su metamorfosis; en La Presa, son los niños que observan al soldado negro, considerado punto menos que un animal, ir volviéndose poco a poco humano, fumar, reparar mecanismos averiados y salir a pasear a la plaza.
La historia tiene un desenlace que no platico en beneficio de quienes se sientan atraídos a dedicarle un par de horas a esta lectura que alrededor de una anécdota recrea el irrecuperable momento en que el mundo se le aparece al niño que se transforma en joven. En mi caso además me hizo descubrir a un premio Nobel. Gracias Mario, por el regalo. ...less
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June 07
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New comment on Steffie's review of
El Juego del Ángel (Vintage Español)
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June 04
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Rafael
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Santa Evita (Paperback)
by Tomas Eloy Martinez
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read in January, 2008
Rafael said:
"No se en que momento exactamente mi imaginación de niño o adolescente se maravilló con la figura de Eva Perón. Recuerdo haber oído a Licha platicarme del dictador argentino depuesto y refugiado en España y tengo una vaga conciencia de haber le...more
No se en que momento exactamente mi imaginación de niño o adolescente se maravilló con la figura de Eva Perón. Recuerdo haber oído a Licha platicarme del dictador argentino depuesto y refugiado en España y tengo una vaga conciencia de haber leído en alguna revista en la peluquería mientras esperaba turno, un reportaje sobre el embalsamamiento del cadáver de Eva Perón.
Esta historia, como la de Rasputín y otras que Licha me platicaba y cuyo conocimiento servía de acicate para nuevas lecturas, estaba ahí en alguna parte de mi memoria esperando, sin saberlo, topar con nuevos datos. Por los caprichos del azar no dí con nada interesante hasta que leí el libro de “Contra Viento y Marea” de Vargas llosa En ese libro Vargas Llosa comenta que leyó Santa Evita de Tomás Eloy Martínez, esto me llevó a buscar el libro y leerlo. En realidad en dos etapas.
En la primera, tomé el libro para leerlo en el avión en un viaje a Francia; había avanzado como la mitad de la lectura cuando llegué a Toulouse y fui atendido a cuerpo a de rey por mis amigos Touzeau. Daniel, al final de una de las exquisitas comidas y conversaciones, se levantó, fue al librero, tomó un volumen, muy bien encuadernado de las confesiones de Rousseau y me lo obsequió. Ese gesto selló la suerte de mi ejemplar de Santa Evita, se quedó en Toulouse.
Meses después compré nuevamente el libro y lo llevé en un viaje a Acapulco, ahí no se lo regalé a nadie. Completé su lectura.
Santa Evita tiene al menos tres hilos conductores del relato, el principal es la suerte que sigue el cadáver embalsamado de Eva Perón, pero no es la única trama narrativa; el libro va dando también su versión de algunos hechos históricos con Eva Perón viva, como sus audiencias para dar casas y recursos a la gente del pueblo, que recuerdan conocidas prácticas clientelares de la política mexicana, recientes y antiguas. Su obligada renuncia a la candidatura a la vicepresidencia, los celos políticos de Perón, el disgusto de los militares y una prolífica descripción de su enfermedad.
En algunos otros pasajes nos enteramos también como vivía Eva Duarte en su pueblo natal, con su mamá, de su huída a Buenos Aires con un cantante que la mantiene como amante clandestina porque es menor de edad, de cómo conoce y seduce al viudo Perón, después de penar en busca de oportunidades artísticas que incluyen las de posar para revistas masculinas.
Además de los dos anteriores ejes narrativos, Tomás Eloy Martínez incluye su reflexión introspectiva para contarle al lector sus dificultades en entrevistar a algún personaje, la manera como consiguió un documento, su amistad con algún testigo o hasta amores con la hija de un antiguo conocido que resulta ser importante en la reconstrucción de ésta historia que conmovió a Argentina, toda.
Incluye el autor reflexiones sobre la literatura y la vida cultural de Argentina. Me llamó la atención su referencia a algunas obras anteriores de ficción sobre el cadáver de Eva Perón, como “Esa Mujer” de Rodolfo Walsh, que narra la desgracia de un Coronel enamorado de un cadáver que debe vigilar y que entierra finalmente en algún lugar de Europa. Habla también de la semejanza del cuento de Walsh con “La Muerte y la Brújula” de Borges, de quien dice: “ Todos los relatos que Borges compuso en esa época reflejan la indefensión de un ciego ante las amenazas bárbaras del Peronismo”.
Sugiere, el autor de Santa Evita, una especie de maleficio que se cierne sobre todo aquel que tiene que ver con esta historia del cadáver de Eva Duarte -Persona- como la llamaba el Coronel Moori Koenig principal verdugo y víctima del cadáver. Ese maleficio no le hace dispensa tampoco al mismísimo Tomás Eloy, quien resulta víctima de varias calamidades y depresiones hasta estar a punto de abandonar la empresa de escribir el libro. Por supuesto no creo nada del supuesto maleficio y no se si es cierto todo lo que se platica del cadáver, pero la verdad es que de acuerdo a lo que narra el libro, todos los que tienen que ver con el cadáver tienen alguna desgracia: se quema su casa, asesinan a su mujer, se vuelven alcohólicos, etc.
El principal verdugo y víctima es el Coronel Koenig, enamorado del cadáver.
Un cadáver aun más bello que la mujer que fue. Rodeado de un halo de vapores azulosos y metálicos producidos por las sustancias que la habitaban para luchar contra la descomposición de la carne. Respondiendo con la soledad y terquedad de la muerte a todos los halagos, denuestos y vejaciones de sus custodios. Algo ciertamente para enloquecer, lo mismo a su embalsamador, Pedro Ara que a otros de sus custodios; todos los cuales, al decir del relato, celebraban esponsales periódicos y frecuentes con el cadáver. Koenig además orina sobre el cuerpo inerte, lo que le vale la destitución y destierro.
Las peripecias del cadáver no son solo de tipo sexual, aunque son quizás las más impresionantes, por las mismas razones que el sexo es siempre más atrayente.
Hay también la componente del miedo que produce a quienes derrocaron a Perón, el que alguien pueda robar el cadáver y darle un uso político: Ponerlo al frente de una gran manifestación popular y hacerse con el poder. Por eso el paradero del cadáver es considerado Secreto de Estado, por eso, dice el relato, se fabricaron copias en cera del cadáver embalsamado y se enterraron con diferentes nombres en varios sitios distintos, incluido alguno en Europa.
Estas necrológicas vicisitudes son las que va siguiendo el libro, acompañándolas de relatos históricos y de las reflexiones del autor sobre la escritura del texto, creando una atmósfera de misterio sobre qué va a pasar con el cuerpo, cómo regresará a Argentina. Por lo mismo se lee rápido, aunque al final resulta un poco decepcionante.
Lo que me deja al final el libro es la conciencia de lo difícil que es platicar La Historia en mayúsculas de cualquier cosa, lo que hay siempre son versiones de una historia. Está es la versión de Tomás Eloy a partir de las versiones que escuchó y documentos que analizó. Mientras tanto Eva Perón y su cadáver seguirán -al margen de cualquier pretendida verdad histórica- siendo leyenda, hasta que el poder, el sexo y la muerte nos dejen de facinar.
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May 09
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Rafael
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El Gatopardo (Paperback)
by Giuseppe Tomasi di Lampedusa
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read in November, 2007
Rafael said:
"El Gatopardo.
Antes de leer “El Gatopardo” ya había llegado a mí la fama de Tomasi di Lampedusa, incluso había leído de él un cuento, Lighea, sobre una sirena, hija de Caliope que tiene amores con un helenista italiano, al que convence de q...more
El Gatopardo.
Antes de leer “El Gatopardo” ya había llegado a mí la fama de Tomasi di Lampedusa, incluso había leído de él un cuento, Lighea, sobre una sirena, hija de Caliope que tiene amores con un helenista italiano, al que convence de que las sirenas no seducen con su canto, pero al que termina haciendo saltar de un barco sesenta años después de su romance. En ese cuento, Lampedusa hace gala de su amor y nostalgía por Sicilia, su querida y recordada isla, donde transcurre la trama De “El Gatopardo”. El Gatopardo –el animal- es el emblema heráldico de la Casa Salina, la familia de nobles que manda en la Isla hasta antes de la unificación italiana de Garibaldi y presta su nombre a la novela que es una reflexión personal y nostálgica sobre el cambio en Italia y en la vida del protagonista principal de la historia: Don Fabricio, príncipe de Salina. Don Fabricio ha empezado a envejecer cuando inicia la historia, su mutación vital va de la mano de los cambios políticos en Italia. A los ojos del narrador, descendiente de esa estirpe de nobles, lo que ocurre es la salida de una clase aristocrática y educada a causa de una rebelión conducida por un grupo de aventureros, incultos y que permite el ascenso de los nuevos ricos, al poder Como don Calogero. (Todo lo que acabo de escribir, bien podría ser la descripción que hicieran los Porfiristas de lo que fue la Revolución Mexicana). Don Calogero es un personaje singular, inculto, astuto, voraz y acomodaticio, capaz de asesinar al suegro. Acapara propiedades, tierras y poder político. Casa con una bella pero inculta mujer a la que mantiene escondida para que nadie la desee, con ella engendra una hija bellísima: Angélica (Acá Lampedusa no parece muy original con su nombre) que cautiva a todo el pueblo de Donafugata, lugar donde está el palacio de verano de los Salina y a donde van a refugiarse al triunfo de las tropas de Garibaldi. Como en toda familia de aristócratas, que se respete, hay un miembro revolucionario; alguien romántico, que abraza la causa de la guerra de unificación: el sobrino pobre de Don Fabrizio, quien lo llama Tiazo. Don Fabrizio se ve recreado y tiene una fuerte debilidad por Tancredi, ese seductor hijo de su hermana, al que es imposible controlar y que le solicita pedir la mano de Angélica para él. El viejo noble no quisiera hacerlo, pero calcula que en el futuro de Italia es necesaria la alianza de los nobles pobres con los palurdos ricos y ese matrimonio le garantiza al sobrino una cuantiosa dote y la solución de sus problemas financieros, por lo que accede y el matrimonio se lleva a cabo, matando de pasó las ilusiones de la hija de Don Fabrizio, Concetta, enamorada de su primo. Uno de los pasajes más interesantes de la novela es la narración del baile en el Palcio Pontoleonne: ahí don Fabrizio se siente un tanto incómodo y se aísla de la fiesta en la biblioteca, ornada por el cuadro de “El entierro del justo”. Ese cuadro es un elogio a la carnalidad y la muerte del justo, un pretexto para mostrar los atributos físicos de las hijas del justo, que en la pintura lo lloran. Hasta la biblioteca vana a encontrarlo Angélica y Tancredi para invitarlo, ella, a bailar. Don Fabrizio acepta siempre y cuando no sea una enérgica mazurca sino un suave vals. Al ritmo de las notas el Príncipe de Salina se siente rejuvenecido, erotizado, por la joven y bella hija del plebeyo Calogero. Olvida los negros pensamientos que tenía en la biblioteca y se deja arrebatar por el momento. Después se narra la muerte del príncipe, ocurrida veinte años más tarde y cierra el libro con otro relato treinta años después de la muerte del príncipe que describe el Palacio y la vejez de las señoritas Salina, una de ellas, Cocetta, otrora enamorada de Tancredi. El capítulo se organiza alrededor de la visita del cardenal u obispo a la casa de ellas para regularizar la celebración de oficios religiosos en domicilios particulares. En esa parte Lampedusa habla de los “fantasmas del pretérito que habían sido exorcizados (y que) por supuesto, estaban escondidos a su alrededor....” “Desde luego, dice Lampedusa, sería absurdo decir que Concetta aún amaba a Tancredi; el amor eterno dura poco,....” Bonita frase para dejar aquí el comentario del Gatopardo. Libro escrito con un lenguaje poético, lleno de añoranza y melencolía. ...less
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April 20
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Rafael
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Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (Paperback)
by Octavio Paz
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Rafael said:
"Los homenajes a Paz -a diez años de su muerte- me han hecho, ahora, recordar la lectura de Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Leí el libro, regalo de Martha Ordaz, en 1997. Martha, siempre atenta, me invitó a desayunar al Samborns ...more
Los homenajes a Paz -a diez años de su muerte- me han hecho, ahora, recordar la lectura de Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Leí el libro, regalo de Martha Ordaz, en 1997. Martha, siempre atenta, me invitó a desayunar al Samborns de los Azulejos y acabado el desayuno me dijo: Quiero regalarte un libro, escoge. Ví el de Paz, que tenía ganas de leer y me lo dio. Fue un regalo oportunísimo. Tenía en esa época ganas y necesidad de una lectura así.
Al día siguiente del regalo salí de vacaciones con mis hijos, primero a Ixtapa y luego a Tequisquiapan. Durante esos días estuve leyendo el libro de Paz. Me levantaba temprano, corría por la playa o por las veredas de caballos de Tequisquiapan, al regreso me bañaba, desayunaba y me ponía a leer. En la carrera de cada mañana iba recordando la lectura del día anterior y viendo la trascendencia de lo escrito por Paz, más allá de la biografía de Sor Juana, como un ensayo filosófico, donde su autor iba desarrollando conceptos universales.
Realicé la lectura del libro con un marcador amarillo en la mano y un lápiz. Con el marcador señalaba las frases que me llamaban la atención, por alguna razón; con el lápiz comentaba a veces en el margen del libro alguna idea de Paz, o la rebatía, como por ejemplo su opinión sobre la ciencia de Sigüenza y Góngora. Mariana, que me veía escribir en el libro me preguntó: ¿Papá por qué rayas el libro? Por que es conversar con el autor, le contesté. En algún momento dejé el libro al lado de la silla de playa en la que estaba leyendo y me metí a la alberca, cuando salí, ví escrito en la última página del libro, con el mismo lápiz, que yo usaba, la frase: Escribir en los libros es dialogar con los autores. Era la letra de Mariana.
El libro, con esta frase de mi hija, con todos sus subrayados y mis comentarios esta en mi recámara, en uno de los libreros laterales. A veces cuando estoy cansado, tomo el libro, lo abro al azar y leo algunas de las frases subrayadas, me relajo y lo vuelvo a cerrar.
Para compartir de alguna manera esa lectura entrañable, copio aquí algunas de las frases que subrayé y algún comentario. Espero que tengan sentido en sí mismas estas frases sacadas del contexto del libro, que hablan de la política, de la creatividad, de la literatura, del amor y de la soledad del artista. Temas, todos, que tocaban muy de cerca a Paz, sin duda y a los cuales la figura egregia de Sor Juana dio motivo literario. Espero las encuentren interesantes:
• “Pluralismo, patrimonialismo y equilibrio de fuerzas: ningún virrey de Nueva España tuvo el poder que tiene el presidente de México”. P. 41
• “La puerta por donde salen las divinidades es la puerta de entrada de otras divinidades”. P. 52
• Las paranomasias: “El Inglés con frascos frescos/ ebrio con su baba beba/ y haga de la gula gala/ que con él se trata treta”.P.83
• “El mundo de los libros es un mundo de elegidos” P. 117
• “El conocimiento es una trasgresión cometida por un héroe solitario que luego será castigado”. Anoté: Paz pensando en sí mismo. P.124
• “Aunque originado en el cuerpo e indisolublemente ligado a él, la esencia del amor es espiritual” P.137
• “El tema de la gloria en la derrota”. Anoté: León Felipe en el Canto a mí mismo. P 160
• “Sosegado y mediocre, como deben ser, según Chuang Tseu, los buenos gobiernos”. P189
• “Es Marqués vocablo celta que quiere decir prefecto de los caballeros” P. 229
• “El signo inequívoco de todas las decadencias es la pérdida de un proyecto nacional” P. 247
• “Ficino inventó la expresión amor platónico y fue el primero que formuló en términos filosóficos y sicológicos esta variedad del amor”. P. 279
• “La poesía consigue lo más difícil, ser inteligente y apasionada”. Anoté: Vale para las personas también. P. 301
• “El cuerpo deseado se vuelve fantasma, el fantasma encarna en presencia intocable”. Anoté. ¡Que gacho! P. 303
• “El ingenio, hecho de inteligencia y y sesnsibilidad, es una la facultad que descubre las relaciones secretas entre las cosas y las ideas y que acierta con la forma única que las expresa” P.369
• “El impedimento no es su feminidad sino ser el alma prisonera del cuerpo” P. 497
• “Bruno se regocijaba con la idea de un universo infinito y en esa idea hay un eco de Platón: todo lo que es, aun lo malo, es bueno. Una y otra vez se repite: no hya diferencias, todo es centro y todo es circunferencia. Anoté: Borges: Homero y Argos. P.502
• “Pasión retórica, enamorada de sí misma”. P.515
• “El señor que ha llovido tan abundantemente beneficios positivos en lo natural sobreV.md” Anoté: uso interesante de un verbo defectivo. P. 519
• “Si la humildad es muchas veces máscara de la soberbia, ¿qué decir de la castidad?” Anoté P y R. P. 530
• “ Su caridad era despótica, su humildad soberbia y su castidad una débauche mental” (Se refiere al retrato que hace Lezamis del arzobispo Aguiar y Seijas) P. 532
• “La distinción siempre acarrea castigos” Anoté: La Conjura de los Necios. Kennedy. P 545
• “La soberbia que se transforma insensiblemente en rebeldía” P. 555
• “La imaginación es la facultad de descubrir en lo semejante lo único y distinto: la gran limitación- iba a escribir: el pecado- de espíritus como Nuéz de Miranda es justamente la falta de imaginación. Esa es también su gran fuerza.” Anoté: La fuerza es en realidad la falta de imaginación de los demás. P. 591
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April 09
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New comment on Luz's review of
Memoirs of a Geisha
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