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Cómo ser buenos by Nick Hornby

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98190
's review
Oct 25, 08

bookshelves: autor_g_h_i
Recommended to Ritz by: Núria y Kitty Wu
Recommended for: a todo el mundo, ya verán que tiene algo para cada quien
Read in October, 2008

Mi primer Hornby ¡Hurra! Gracias Kitty, gracias Núria excelente recomendación. Ya tengo 31 Canciones en la repisa.

¿Por dónde comenzar?

Será por mi absoluta identificación con el mundo reflexivo de la Doctora Katie Carr.

En su mente, es decir donde sucede toda la novela, soy ella. No en sus acciones y decisiones, y definitivamente no soy ella en el rumbo que toma su vida ni en su destino final, yo de la primera página en adelante hubiese derrotado por caminos bien distintos.

Pero a donde quiera que vaya, suceda lo que suceda en el mundo exterior y con los demás –cambien milagrosamente o no– yo como Katie seguiría atrapada en mi mente, en mi autocomplacencia, en mi autocrítica, en la eterna reflexión, en la duda, en la insaciable búsqueda de reafirmación, en el escepticismo, en el miramiento del eterno “y si…”, en la necesidad de cumplir con estándares pero escapando a los clichés, en la manía de adelantarme hacia la idealización, en saltarme por completo la realidad presente y esa necesidad de ser más: más aceptada, más correcta, más feliz, más perfecta, más buena y esa irreducible sensación de que por más que lo intento algo no encaja, algo no está bien

“Porque la gente como yo siempre está pensando que está equivocada; casi siempre está segura de que va a ir al infierno, por mucho que en grandísima medida sus pensamientos de vigilia vayan encaminados a la consecución de lo contrario”.

Como ella, yo me estrello contra la terrible ironía que nace de tanto fermentar ponderaciones, juicios, opciones, pensamientos y decisiones porque

“A veces hemos de ser juzgados por nuestros actos únicos.”

Como comentó Núria “tiene muchas capas” esta novela.

Crisis de la mediana edad “En cierto modo he perdido el norte y eso me asusta.”; complicaciones de existenciales sobre la vida matrimonial “…como si dormir en la misma cama fuera lo único que importa en el hecho de estar casados.”; sobre la vida familiar “Los rituales familiares se asemejan a esas flores del desierto increíblemente resistentes, capaces de florecer en los terrenos más inhóspitos.”; sobre la comunicación en pareja “El cinismo es nuestro lenguaje común compartido.”

Todo comienza como una anécdota más bien gastada sobre la vida en el matrimonio y sus momentos menos amables.

A pesar de esa simpleza es tratado con gusto de escalpelo … “…de súbito me asaltó la nauseabunda sensación de lo bien que conocía ese silencio, su forma y su tacto y todos sus mordaces recovecos.”

El tacto del silencio.

Que lance la primera piedra quien no conoce el tacto del silencio en pareja. ¡Que profundamente dolorosa y literal es esa metáfora!

Para entonces creí que me encontraba ante un largo pesado y doloroso drama. Y lo es. Sólo que se pone tan absurdamente divertido y es delicioso.

Poco a poco la historia comienza a adquirir matices de globalización de cierto modo toda la novela es una tremenda cachetada. ¿A qué?

Hornby responde en una entrevista: "Si tuviera que resumirla de esa manera (y no es que quiera hacerlo) diría que muestra el reconocimiento liberal de las contradicciones del liberalismo."

Yo lo reduciría a semántica.

Ser buenos y tener una buena vida no significan lo mismo, y querer que ambas cosas coexistan en la praxis definitivamente producirá una antinomia moral en la psique.

En castellano, por ejemplo, no puedes pretender que tener aire a acondicionado es bueno para el planeta. Y así mil millones de ejemplos de cómo lo que queremos tiene un alto precio social.

Ser buenos no garantiza una buena vida y para tener una buena vida no es necesario ser buenos (eso es muy evidente, si no pregúntenle a los narcos dueños de la mansión en Desierto de los Leones en México que tenían hasta tigres albinos, dos panteras, un león.. etc etc etc)

Es una crítica a querer demasiado supongo o una crítica al no saber lo que quieres, a la ambigüedad de pretenciosas expectativas.

O te dedicas a ser bueno según algún manual y pagas el precio de ello, o te dedicas a tener una buena vida y pagas el precio de ello.

Pero ambas cosas en sentido absoluto como que es mucha soberbia pretenderlo. Y una imbecilidad creer que no tiene precio.

Y hasta perece que lanzara yo un sermón.

Pero es que creo que ese es conflicto nuclear de la novela. Queremos tanto, tanto, tanto así que somos obscenos.

Queremos casa, una pareja romántica sexy dulce colaboradora comprometida que nos entienda que vaya en nuestra dirección, queremos hijos modelos bellos inteligentes sociales sanos, queremos un trabajo bien remunerado reconocido con categoría y para colmo queremos ser buenos.

Queremos que cesen las guerras, queremos que los ancianos sean amados, queremos justicia en el mundo, el fin de la violencia, erradicar el hambre, que no hayan más locos, enfermos vagabundos ni niños ni mascotas abandonados en la calle.

Queremos eso. ¿Quién no? ¿Quién quiere lo contrario?

Lo queremos desde la comodidad de una buena vida, en el centro de una buena sala, frente a una buena comida ante un buen televisor al lado de una buena pareja. (Yo quiero eso)

O por lo menos, mínimo, que todo eso del hambre la enfermedad la guerra y la locura estén bien lejos de mi calle de enfrente.

Y además, no queremos ser hipócritas. Hablo de mi y de las y los Katie del mundo.

No queremos reconocer que queremos eso y la buena casa. Y que, que broma no?, la buena casa no es compatible con indigentes en la puerta a los cuales darles una ayuda.

Supongo que es una critica la vida fatua y pretenciosa del “suburbio”. Critica nuestras expectativas y el formato según tomamos las decisiones de nuestra vida.

Yo decidí no intentar ni en lo más mínimo ser buena genéricamente hablando. Prefiero encontrar ser buena en algo y ser feliz con ello.

Y si eso choca moralmente con ciertas tristes realidades del mundo, pues qué se le hará? tocará dejarme meter en el gueto de los cínicos.

Porque los seres humanos disque civilizados no podemos andarnos sin etiquetar y clasificarlo todo, sin separar lo bueno de lo malo, ¿será porque no podemos conciliar nuestras contradicciones, nuestras expectativas de vida privada con nuestras expectativas de vida colectiva?

Al fin y al cabo, también quiero que los demás sean felices… pero que trabajen y se esfuercen por ello. Que ellos (todos, los demás, incluyendo a mi pareja) sean buenos para algo y encuentren su felicidad allí.

¿Pero para qué tanto moralismo y evaluación si lo que me parece más importante de la novela es otra cosa?

Es ser Katie Carr y escucharme/leerme/darme cuenta de que

“Es el acto mismo de leer lo que echo en falta, la oportunidad de apartarme más y más del mundo hasta hallar por fin un poco de espacio, un poco de aire no viciado, un aire que no haya sido respirado ya un millar de veces por mi familia.”… “Y no es sólo la lectura sino el hecho de escuchar, de escuchar algo distinto a los programas de televisión de mis hijos y la cantinela pía de mi marido y la cháchara la cháchara la cháchara del interior de mi cabeza…”

Porque al leer ya no estoy atrapada ni en mi mente ni en el mundo ni en las dicotomías entre lo bueno y lo malo.

Leyendo ya no hay autocomplacencia, autocrítica, reflexión, duda, búsqueda de reafirmación, escepticismo, necesidad de cumplir con estándares, escapar a los clichés, manía de adelantarme hacia la idealización… etc, etc, etc.

Leyendo no me siento perdida pero si soy absolutamente inubicable.

Al final la novela me dejó tan profundamente deprimida, me tomó un par de días si quiera comentar lo triste que quedé.

Katie… pobrecita ¡Qué bueno que no soy ella!

Hornby dice: "Creo que la gente se ha fijado en dilemas morales que no era mi intención plantear; el libro acaba con una imagen desoladora de la vida familiar, y sin embargo uno o dos críticas que me he permitido leer sugieren que el libro acaba con Katie redescubriendo la cultura, como si el libro tuviera un final reconfortante. No lo tiene."

La disfruté infinitamente porque me agarró como una buena obra de teatro de esas que producen catarsis, que desatan reacciones internas y en algo, por mísero que sea, te toca y te cambia.

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Nick Hornby
“A veces hemos de ser juzgados por nuestros actos únicos.”
Nick Hornby, How to Be Good


Reading Progress

10/10/2008 ""A veces hemos de ser juzgados por nuestros actos únicos." = ¡Totalmente enganchada! Un éxito rotundo"
10/23/2008 page 330
100.0% "Lo terminé en DF el domingo pasado, me dejó profundamente deprimida, cuando lo supere le hago mi reseña"
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Comments (showing 1-2 of 2) (2 new)

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Andrea Carolina wow, creo que odio este libro sin haberlo leido porque ya me lo contaron y porque odio a Hornby, pero esta reseña me encantó. Fluye.


Ritz Andrea Carolina wrote: "...esta reseña me encantó. Fluye."

WOW para ti! que la leiste completa. La acabo de reler y la verdad no me quedó tan mal XD !!!

A mi este libro me encantó, para què repetirlo, quizàs puedas darle una oportunidad a ver si te engancha.

Yo dejé 31 canciones. Nos separa una enorme brecha cultural. No entiendo su lenguaje ni de qué habla y al final tampoco me interesò entenderlo y regalé el libro a alguién que sí lo apreció.

Gracias por tu comentario.


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