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    <name><![CDATA[Ricardo]]></name>
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  <read_at>Thu Feb 01 00:00:00 -0800 2007</read_at>
  <date_added>Thu Dec 13 16:56:08 -0800 2007</date_added>
  <date_updated>Thu Dec 13 17:01:15 -0800 2007</date_updated>
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    <body><![CDATA[Richard Sennett profundiza en la autocomprensión que tenemos quienes vivimos en este inicio de siglo veintiuno, con transformaciones radicales, que afectan nuestro modo de vivir cotidiano, de relacionarnos, de aprender, trabajar y amar. <br/><br/>En tres ensayos, Sennett explora en la evolución de las organizaciones burocráticas hacia las “empresas punteras”, en la meritocracia como desprecio del talento y apuesta por una supuesta potencialidad de las personas en el trabajo, y en el consumo en el capitalismo desarrollado, para responderse preguntas acerca de la orientación de las personas en el mundo de la hiperflexibilidad y nuevas posibilidades para fortalecer la democracia moderna. <br/><br/>Según Sennett, con el fin de las grandes burocracias y la hiperflexibilidad del empleo, hay una la fractura entre el éxito personal y el progreso social, y se disoció el poder y de la autoridad. Estamos en una deriva no progresista de la cultura neocapitalista, que nos impone tres desafíos: ser capaz de definirse a través de constantes mutaciones profesionales, sobrevivir en una sociedad en la que el talento ya no se valora y buscar recuperar los vínculos con el pasado. Sennett, crítico ante el presente, considera una amenaza para los seres humanos, ante la que ve esperanzas en una posible revuelta contra esta cultura de la superficialidad.<br/><br/>Richard Sennett es crítico y toma partido, asume su condición radical de juventud, admite que se equivocó en soñar que después del dominio de las burocracias públicas y privadas, advenía la era la libertad más libre de los pueblos. En la era flexible de la globalización y la tecnología, en cambio, el dominio fue reemplazado por incertidumbre y desamparo –quizás la cárcel burocrática finalmente no era tan mala-, donde lo que vale del futuro es la potencialidad del talento de las personas y de las capacidades de los objetos de consumo. No importa lo logrado en el pasado, sólo importa lo que “hipotéticamente” le puede ser extraído en el futuro, las máquinas no sólo son más rápidas y económicas que las personas, ahora son infinitamente más poderosas en rapidez, fuerza o memoria, no importa que la camioneta todo terreno se limite a cargar la compra del supermercado, que el auto deportivo se atasque en el tránsito o que sólo recordemos 50 de las 30 mil canciones del IPod, queremos potencialidad total. Lo singular es que en estas paradojas Sennett encuentra esperanza para una política nueva, radical, que recupere la sociedad y la protección. <br/><br/>Bajo esta superficie de confusión, los seres humanos seguimos necesitando, afecto, sentido para vivir y pertenencia. El modo de lograrlo cambia porque, como la tecnología, el mercado se ha infiltrado a los rincones más profundos de la vida, la competencia, la instantaneidad, la irreprimible necesidad de consumo, moda y lujo, nos han cambiado, como nos cambió la revolución francesa, la píldora, el hombre en la luna  la televisión, la revolución cubana y la caída del muro. La virginidad se sigue perdiendo sólo una vez. No hay vuelta atrás. <br/><br/>Mi apuesta es por apertura a lo diverso, rigor para investigar y estudiar, flexibilidad para cambiar, comunidad para colaborar, y compromiso irreductible con superar las anomalías expresadas en estas paradojas: más información y más ignorantes, más riqueza y mayor pobreza, más libres y demasiado ocupados, más medios de comunicación y más aislados, más medicina y más enfermos, más expectativas de vida y más aburrimiento, más oferta mística y más desconsolados. Seguro que de ese modo el fantasma de marras se mantendrá a saludable distancia. <br/><br/>]]></body>
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