An early forerunner to Civilization and its discontents, in this pessimistic essay Freud dismisses the disillusionment felt at the outbreak of World W...moreAn early forerunner to Civilization and its discontents, in this pessimistic essay Freud dismisses the disillusionment felt at the outbreak of World War I as the (predictable) collapse of an illusion about the nature of civilization. For Freud, society had made up an unsustainable illusion about the nature of man, denying and repressing people´s true feelings about death. In particular, just beneath the veneer of civilization, the unconscious mind is, according to Freud, particularly liable to wish death to any object that thwarts its desires; thus its ambivalent attitude towards loved ones.
Throughout his life, Freud would come back to the idea of the death wish, struggling to place its importance in his theories. Was it simply a wish? Was it much more than that, Thanatos, a death or destructive instinct as important as and counterweighing Eros? What was its relationship to the ego and the libido? Was it an important weapon in the superego´s arsenal, to be used in threatening and carrying out self-punishment?
In this essay, Freud barely scratches at the surface of this idea; he intuits the importance of the death wish, argues at the strength with which is repressed and at the hypocrisy that entails politely downplaying it or pretending its non-existence and wonders at the extent to which such attitudes underlie civilization itself:
Thus there are many more hypocrites than truly civilized persons -indeed it is a debatable point whether a certain degree of civilized hypocrisy be not indispensabe for the maintenance of civilization...
Freud clearly implies that we have to acknowledge the death wish to face reality:
Is it not for us to confess that in our civilized attitude towards death we are once more living psychologically beyond our means, and must reform and give death its due?
Al sociólogo e intelectural venezolano, Tulio Hernández hay que felicitarlo por la genial idea de compilar una colección de escritos que ilustran los...moreAl sociólogo e intelectural venezolano, Tulio Hernández hay que felicitarlo por la genial idea de compilar una colección de escritos que ilustran los afectos y desafectos asociados al vivir en Caracas. Seleccionó ensayos, ficciones, artículos de opinión y poesía publicados entre 1986 y 1999 para la primera edición del libro (2001); para la segunda edición(2012) agregó Jonrón de Rodolfo Izaguirre (2011), La noche del reguetón de Rodrigo Blanco Calderón (sin fecha), Estación Capitolio: La administración del tumulto de José Carvajal (2005) , Vista parrillera de Ana María Carrano (sin fecha), Ella parada, ella caraqueña de Angel Zambrano (sin fecha) y Miedo de Héctor Torres (sin fecha).
La mayor parte de los escritos transpiran una relación de amor-odio de habitantes ubicados en una modernidad urbana más bien distópica y disfuncional, un vínculo emocional con una ciudad a la que se quiere como a los hijos díscolos, confiando o esperando que se manifieste su buen corazón, a-pesar-que. Son escritores de la modernidad, si acaso nacidos en el fragor de su irrupción, por lo que se trata de autores para quienes la nostalgia de la Caracas de los techos rojos, de la excursión a Los Chorros, de los pueblos cercanos y rurales de Petare o Baruta es apenas una referencia literaria o un recuerdo de padres o abuelos.Vivieron, eso sí, el crecimiento descontrolado y caótico de las décadas de los 1950 y los 1960, el poblamiento de zonas como Caurimare o Cafetal, el auge y poterior declinación sostenida del Metro. La Caracas que evocan estas páginas es una ciudad desordenada, descuidada, cálida, tumultuosa, retadora, igualitaria a la vez que profundamente fracturada, signada por el baile, las pulsiones sexuales, las demoliciones, el tráfico y la improvisación. Es una urbe que, en palabras del propio Tulio Hernández (Caracas: odiada, amada, desmemoriada y sensual.) parece transitar de sucursal del cielo a capital del infierno y cuyos protagonistas claves identifica como el cerro El Ávila el automóvil, los motorizados, la pasión de bailarlo todo y los ranchos.
En mi opinión el mejor escrito incluido, en fondo y forma, sigue siendo el extraordinario y ya clásico ensayo de José Ignacio Cabrujas, La ciudad escondida. Sin embargo cabe destacar también:
El obsesivo y polisensorial seguimiento que hace Milagros Socorro de La venus de El Cafetal en su jogging a bulevar travieso,
El recorrido por el imaginario poético y urbanístico que nos hace Hannia Gómez en La suburbia colgante,
Las propuestas precisas, concretas y sensatas de William Niño Araque (Ideas breves anteriormente escritas a propósito de la ciudad),
El magistral paisaje nocturno que nos pinta Leonardo Padrón en Diccionario del humo
El cariñoso elogio a los mototaxistas en Vista parrillera de Ana María Carrano que nos atrapa desde su sorpresivo pero muy veraz:
El mototaxi es el medio de transporte que más se parece a nuestra ciudad: caprichoso, en el borde de la legalidad y en constante improvisación.
La acertadísima conclusión, Miedo, de Héctor Torres, que disecta, a través de un breve pero muy efectivo cuento, el polvorín de miedos en que se ha convertido la ciudad:
En Caracas se estaría bien bien, después de todo.
De no ser por el miedo.
La antología está poblada de silencios significativos, de elipsis, de sombras innombradas, de frases deslumbrantes como fogonazos de dolorosos fragmentos de verdades:
El señor en la Avenida Baralt está sitiado. En el plano inmediato por la fealdad del paisaje urbano, y en el plano de fondo por la belleza natural.[...]
La naturaleza, víctima de la ciudad, actúa perversamente contrastando con su presencia esplendente la obra torpe del hombre. Su magnificencia nos invalida, nos recuerda que nuestra obra no es digna, que no somos capaces de emularla [...]A la inversa de Buenos Aires donde la naturaleza pertenece al mundo imaginario, en Caracas, sitiada por la naturaleza, es la ciudad la que está ausente. Y la derrota de la naturaleza, su venganza por haber perdido su valle, nos es devuelta en forma de desapego. Blanca Strepponi, Nuestra naturaleza es mental
Caracas, allí está: vertical y enrevesada, por medio siglo construyéndose en la sombra más allá de toda preocupación funcional, estructural, formal o meramente paisajística. Hannia Gómez, La suburbia colgante
Caracas es una ciudad atacada por sus habitantes y defendida por su topografía. Federico VegasEl valle y la trama
En Caracas, todos los trozos de sus paisajes se cruzan en la columna veloz y baldía de su proverbial autopista [...] Tal vez por ello, Caracas es la ciudad del amor y del odio, de la vida. De todos y de nadie, esta ciudad pública tiene el destino desgarrado de unos cuerpos en tránsito que sin pasión la gobiernan. William Niño Araque, Ideas breves anteriormente escritas a propósito de la ciudad
Cercano a un río absurdo, sólo es admisible con un buen respaldo de los sueños. Círculo de los ruidos, ágora de las máquinas, casa de los demonios, plaza del escándalo, fachada de lo abusivo, mercado de la desfachatez, así, con el lenguaje de los viejos profetas provoca nombrarla, hacer la lista de sus abominaciones. Adriano González León, Río igual a ciudad
Caracas ha deparado a cada quien ser testigo del fin de su propia era inconclusa. [...] No nos sorprenderá lo que haya de venir porque la sorna caraqueña es clarividente. Caracas es Alfa y Omega de todo lo que hemos emprendido y dejado siempre a medias, llámese Gran Colombia o Helicoide. Tal vez por eso la amamos, torvamente, como quien cultiva un remordimiento. Ibsen Martínez, Monte y culebras
...el caraqueño promedio vive quejándose de su ciudad, y sin embargo, muy pocos son los que se atreven a condenarla o abandonarla para siempre, y muchos los que se empeñan en encontrar razones para amarla aún em medio de sus violentas contradicciones y de sus grandes incomodidades. Tulio Hernández, Caracas: odiada, amada, desmemoriada y sensual.
No nos engañemos. La ciudad está sangrando. Se muere cada dos minutos. ¿Pero cómo ser indiferentes a la conversación de ángeles que hay en el fondo de la cañería? [...] Y resulta fatigoso condenar el vértigo de las metrópolis. Tantos seres humanos en una misma calle tienen -necesariamente- que llenar de errores a la ciudad. El error somos nosotros, aquí y en la arenilla de los viejos médanos. No culpen a la ciudad, sino a sus latidos, hombres y mujeres dispuestos a odiarse y matarse para ser más felices. Paradoja de mundo. Leonardo Padrón, Diccionario del humo
Por eso Aníbal y todos los taxistas y todos los caraqueños hacen vida en sus carros y taxis y autobuses. Trasladan sus habitaciones a las cabinas, a las guanteras y a los retrovisores. Beben y se besuquean en los carros. Caracas que es ciudad de paso, que es caucho y concreto. Caracas que es más autopista que plaza, más avenida que banquito. Caracas que es andar y no estar. Ángel Zambrano, Ella parada, ella caraqueña
Un libro que definitivamente obliga a la evocación y a la reflexión a todos los que hemos nacido, crecido, envejecido, vivido o estado de paso por esta confusa, rebelde, cambiante, desmemoriada pero involvidable ciudad.(less)
El libro me resultó fascinante, irritante e incomprensible por trechos. El tema, que es nada menos que esbozar un futuro posible para una televisión p...moreEl libro me resultó fascinante, irritante e incomprensible por trechos. El tema, que es nada menos que esbozar un futuro posible para una televisión pública innovadora y experimental en América Latina que cree un espacio público respetuoso y diverso, que estimule la ciudadanía, la educación afectiva y social y las identidades propias de esos ciudadanos, el tema, insisto, es fascinante y los autores traen ideas, análisis y propuestas novedosas y llamativas.
Para comenzar, me parece valiosísimo el hilo conductor del libro, valga decir que la televisión pública es un espacio público que requiere ser recuperado y enfocado desde la perspectiva de un espacio para el disfrute, el debate, la comunicación, el desarrollo de la identidad personal, social y regional y la formación ciudadana. Me resultaron fascinantes las ideas y el potencial que esbozan los autores en su estudio y análisis de dimensiones de la televisión pública como la empresarial, la conceptualización y potencial de una sociedad-audiencia, una programación de calidad definida en términos de expectativas y valorizaciones del público, su rol en el desarrollo afectivo y su complementariedad respecto a la educación escolar formal, las propuestas debidamente ajustadas de géneros clásicos e innovadores, y el recuento de experiencias latinoamericanas como TV Cultura en Brasil. El libro pareciera desarrollar la declaración de principios escrita por Jesús Martín Barbero, Germán Rey y Omar Rincón en Colombia en el año 2000 sobre una televisión pública, cultural y de calidad y que tomo de la introducción al libro:
1. La televisión pública interpela al ciudadano mientras la televisión comercial le habla al consumidor.
2. La televisión pública debe ser el escenario del diálogo nacional intercultural.
3. La televisión pública debe promover lo universal que no pasa por lo comercial.
4. La televisión pública debe dejar de programarse como secuencia lineal y curricular de la escuela para ganar el proceso y el flujo propio de las narrativas audiovisuales.
5. La televisión pública debe hacer programas de gran impacto, que se conviertan en hechos sociales y ameriten repetición.
6. La televisión pública debe recuperar lo gozoso, divertido, significativo, seductor y afectivo que promueve la televisión, la cultura y la educación.
7. La televisión pública debe ampliar las posibilidades simbólicas de representación, reconocimiento y visibilidad para la construcción de ciudadanía, sociedad civil y democracia.
8. La televisión pública debe ser una experiencia cultural en sí mismo por la expresión, sensibilidades y sentidos que promueve.
9. La televisión pública debe formar a los televidentes en los ámbitos de la lectura crítica de las imágenes y del control ciudadano sobre los mensajes audiovisuales que se exhiben en toda la televisión.
10. La televisión pública debe programarse y producirse por convocatoria pública a través de procesos de asignación de espacios transparentes y participativos, en coherencia con las políticas culturales de comunicación y educación de cada país, y con base en los méritos de los realizadores y productores.
Diego Portales Cifuentes presenta siete tesis claves para construir una televisión pública innovadora y de calidad:
1. La tesis de la autonomía respecto al gobierno de turno.
2. La tesis del pluralismo, en particular, que los programas informativos y de debate recojan la diversidad de puntos de vista relevantes de cada sociedad.
3. La tesis del estilo ciudadano es decir la adopción y promoción del punto de vista del ciudadano.
4. La tesis del perfil pragmático con vocación para llegarle a audiencias masivas.
5. La tesis de la actitud innovadora.
6. La tesis de la descentralización.
7. La tesis del autofinanciamiento.
Lo que me resultó irritante fueron algunos rescoldos y restos de ideologías de algunos de los autores que persisten en fustigar un capitalismo salvaje que existe aún en ciertos imaginarios, como por ejemplo, la siguiente perla que suelta Jesús Martín-Barbero:
El mercado no puede crear vínculos societales, esto es, entre sujetos, pues éstos se constituyen en procesos de comunicación de sentido, y el mercado opera anónimamente mediante lógicas de valor que implican intercambios puramente formales, asociaciones y promesas evanescentes que sólo engendran satisfacciones o frustaciones, pero nunca sentido. El mercado no puede engendrar innovación social [...] el mercado trabaja únicamente con rentabilidades.
Afortunadamente estos ex-abruptos son pocos y están bastante espaciados. Lo que me resultaba incomprensible eran los lapsus ocasionales por parte de algunos de los especialistas en espesas y confusas terminologías, como me ocurre con el siguiente ejemplo:
Éste es el ámbito donde se ponen en juego signos y significantes icónicos y sonoros de distintos tipo, conformando desde la televisión gramáticas peculiares de interpelación, sustentadas a su vez en una lógica de yuxtaposición resultante de la fruición entre gramáticas auditivas y visuales en movimiento.
Los especialistas han centrado su atención en las propuestas, análisis y experiencias que se vienen realizando fundamentalmente en Colombia, Chile, Brasil, México y Argentina. No se menciona la situación ni los esfuerzos realizados en Venezuela, que es un caso diferente, complejo y polarizado, donde el gobierno ha expandido enormemente su músculo mediático a costa ir cerrándole espacios al sector privado. Una televisora pública independiente, ValeTV, sobrevive en el aire enrarecido por la ideología y la política y algunos (pocos) productores independientes han logrado elaborar un pequeño, pero muy valioso, acervo en el campo documental: al voleo, recuerdo unas estupendas biografías, una serie sorprendente, innovadora en lo formal y en contenido sobre la crítica, un sobrio documental sobre las islas venezolanas y un programa sobre un grupo de danza y zanqueros que desarrollan un trabajo interesantísimo en lo social y en propuesta artística. Ojalá podamos ver muchas de las ideas que se tratan en este libro desarrolladas exitosamente en un futuro no muy lejano en los países que han venido promoviendo estas ideas, en Venezuela y en general en toda la región latinoamericana.
En fin, es un libro denso que no es fácil de leer, pero cuyas ideas y propuestas merecen ser debatidas y puestas a prueba como parte de un proceso de construcción de un mejor futuro.(less)
Extraordinaria serie de siete ilustraciones de tamaño poster que muestran cómo va transformándose un paisaje urbano desde 1953 hasta 1976. La ilustrac...moreExtraordinaria serie de siete ilustraciones de tamaño poster que muestran cómo va transformándose un paisaje urbano desde 1953 hasta 1976. La ilustraciones tienen un asombroso nivel de inventiva, detalle y humor.
Aunque más que un libro es un compendio de posters, cada uno de los cuales viene doblado en forma de tríptico, es una verdadera joya que maravillará a sus lectores en múltiples niveles.(less)
Interesante y valioso esfuerzo por presentar los trabajos que se han venido haciendo sobre la psicología del manejo de automóviles, los embotellamient...moreInteresante y valioso esfuerzo por presentar los trabajos que se han venido haciendo sobre la psicología del manejo de automóviles, los embotellamientos y de los riesgos asociados. En menor grado también cita, en forma sobresimplificada, algunos trabajos en el área de la ingeniería del tráfico.
Concuerdo con muchos de los otros reseñadores de Goodreads: el libro esta lleno de detalles, hechos y pseudo-hechos ("factoids") interesantes, pero a la larga el libro resulta curiosamente cansón. Creo que requiere estructurarse mejor, de forma que el material no se disperse tanto. En algún momento llegué a pensar que el problema pudiera radicar en la calidad de la traducción, que tiene algunos pelones y algunos "hispanismos" como el uso de "monovolumen" para referirse a los "minivan", pero después me di cuenta que la traducción en general es aceptable: el problema es que la versión original en inglés adolece de defectos estilísticos.
El manejo de las estadísticas es muy superficial y en ocasiones errada -de hecho para mi una de las mayores debilidades del libro se encuentran en las secciones donde el autor entiende a medias un modelo matemático o estadístico y trata de aprovecharlo en sus argumentaciones o soltarlo como un dato curioso más.
Al final, vale la pena ojearlo al menos para darse cuenta de lo importante que resulta prestar mucho más atención a lo que hacemos cuando manejamos y menos al celular y otras distracciones.(less)
En este libro, escrito en 1966, la escritora y Premio Nobel de Literatura, Pearl S. Buck se propuso, cual embajadora cultural de buena voluntad, intro...moreEn este libro, escrito en 1966, la escritora y Premio Nobel de Literatura, Pearl S. Buck se propuso, cual embajadora cultural de buena voluntad, introducir al lector promedio estadounidense al Japón. Para ello contaba con una manifiesta simpatía por la cultura japonesa, algunos amigos y conocidos japoneses y las experiencias que adquirió durante varias viajes y estancias en el Japón incluyendo el año que vivió en las afueras de Nagasaki a partir de 1927 cuando tuvo que salir de China huyendo de la violencia y la anarquía desatada por enfrentamientos entre tropas nacionalistas y comunistas entre otras.
El texto es mucho más que un libro de viajero a la vez que no alcanza la profundidad ni la objetividad de un estudio cultural o social profesional. Acompañan al texto fotografías en blanco y negro de Stuart Fox, muy al estilo de fotoperiodismo viajero de la revista Life de la época. La traducción, de Luis Buelta, es satisfactoria, con uno u otro error como cuando se refiere a máquinas tragamonedas japonesas como una "versión propia de un malhechor armado tan popular en Nevada" en obvia referencia al término coloquial americano para estas máquinas de "one-armed bandits". Así mismo el juego de pachinko, máquinas japonesas similares a los pinball americanos son descritos, erróneamente como "una versión del billar romano", un juego completamente diferente, similar a la petanca. (http://www.acanomas.com/Enciclopedia/...).
El Occidente ha tenido ciclos de fascinación por el Japón e intentado definir y analizar la esencia de ese país, su gente y su cultura. Los propios japoneses han pasado por varios ciclos de autoanálisis, de allí que hayan desarrollado una voluminosa literatura sobre la identidad cultural y nacional del Japón que constituye un género denominado Nihonjinron (日本人論); en Occidente se ha desarrollado, posteriormente al trato exoticista del orientalismo, el campo de los estudios sobre el Japón, también conocidos como japanología, niponología o nipología. En este sentido puede considerarse que Lafcadio Hearn (irlandés nacido en Grecia y nacionalizado japonés) tendió los primeros puentes contemporáneos a la literatura japonesa entre 1894 y su muerte en 1904, estudios que fueron enriquecidos con las traducciones de clásicos japoneses del sinólogo británico Arthur Waley entre 1919 y 1933 cuando publicó su versión (incompleta) del clásico de Murasaki, el Romance o la Novela de Genji. Por su parte el estudioso japonés D.T. Suzuki fue un destacado divulgador del budismo zen en Estados Unidos y Europa a partir de 1927 y el escritor Junichiro Tanizaki escribió su ensayo clásico Elogio de la sombra que propone una estética artística japonesa diferente a las estéticas occidentales en 1933.
Al involucrarse en el teatro de operaciones del Océano Pacífico en la segunda guerra mundial, las fuerzas armadas estadounidenses se vieron en la urgente necesidad de comisionar un estudio de la cultura japonesa a la antropóloga Ruth Benedict quien publicó sus (polémicos) resultados como El Crisantemo y la Espada en 1946. Varios académicos estadounidenses como Donald Keene, Donald Richie y Edward Seidensticker. comenzaron a estudiar y divulgar la literatura y el cine japonés a partir de la década de los años 1950 (Akira Kurasawa produjo los clásicos Rashomon en 1950 y Los siete Samurai en 1954). Las traducciones y esfuerzos de Keene y Seidsecker fueron instrumentales en dar a conocer autores como Tanizaki, Kawabata y Mishima fuera del Japón y en 1958 la revisión de Allan Watts de su libro de 1936, El Espirítu del Zen, se popularizó entre la generación beat. Entre 1957 y 1960 la empresa japonesa Sony introdujo los primeros radios y televisores de transistores en el mercado occidental, una revolución industrial que llamó poderosamente la atención de un mundo occidental acostumbrado a ser el pionero en el desarrollo de artefactos eléctricos y electrónicos domésticos.
En la década de los 1960 se produjo un segundo pico de interés por la cultura japonesa: apareció el libro del intelectual checo-británico Arthur Koestler titulado El loto y el robot, producto de un viaje corto a la India y al Japón en respuesta al emergente interés popular por las experiencias religiosas de la India y el budismo zen del Japón, en 1964 el escritor español José María Gironella publicó El Japón y su duende, libro en el que plasmó sus impresiones de un viaje al Japón que hizo acompañando al guitarrista clásico Narciso Yépez e irrumpieron en el mercado mundial las motocletas japonesas. Es en este contexto de un país de cultura distintísima, fascinante, místico a la vez que guerrero, sorprendentemente tecnológico y con una literatura trascendente que llevó a que Yasunari Kawabata recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1968, que se reconociera ampliamente la influencia de los grabados japoneses en el arte impresionista y que Kurosawa se haya convertido en cineasta de culto en Occidente, que Pearl S. Buck escribió El Japón y su Gente en 1966.
Pearl S. Buck había recibido el Premio Nobel en 1938 y Per Hallström comenzó su discurso de presentación con las siguientes palabras:
Alguna vez Pearl Buck comentó que su misión era servir de intérprete al Occidente de la naturaleza y ser de la China.
En cierto modo, también se consideraba en capacidad de introducir al norteamericano promedio a la naturaleza y ser de la sociedad japonesa, en el sentido que le atribuyó Per Hallström treinta años antes cuando dijo, refiriéndose a la China, que la obra de Pearl Buck:
...le abría a Occidente la posibilidad de desarrollar una intuición humana y una empatía más profunda con un mundo distinto y extraño -una enorme y difícil tarea que requiere todo el idealismo y la grandeza de corazón de la autora.
El libro es idealista y optimista, y se inscribe dentro de la tendencia de lo que Peter Dale denominó la segunda etapa (1960-1970) del desarrollo del discurso nihonjinron de la postguerra caracterizada por el reconocimiento de cierto grado de relatividad histórica entre el modelo de vida occidental y japonés, de ciertos defectos en la sociedad industrial occidental, de ciertos méritos en las tradiciones japonesas y de la posibilidad de una interacción mutua beneficiosa. En tal sentido, Pearl S. Buck hace poco hincapié en algunos de los aspectos más oscuros o negativos de la sociedad japonesa, llegando incluso a afirmar que:
En el pasado, nuestros pueblos se aproximaban entre sí con ignorancia y enemistad. Un ataque como el que se efectuó contra Pearl Harbour, no tiene razón de ser. Es consecuencia de la ignorancia, de la falta de entendimiento y del consiguiente odio que había ido creciendo lentamente. Los occidentales eran injustos en muchos aspectos en sus tratos con el pueblo japonés. de sus resentimientos latentes brotó un día la explosión de la guerra.
El texto está estructurado en quince capítulos que se corresponden aproximadamente a los siguientes tópicos: la relación de la autora con el Japón, geografía, historia del Japón hasta 1927, breve historia de la posguerra (note el discreto velo sobre la segunda guerra mundial), matrimonio y otras relaciones eróticas, la familia, las geishas, la crianza de los niños, la obligación moral del giri, el idioma japonés y el aprendizaje del inglés, religión, los festivales, el juego y los deportes, la comida, el humor y (muy de pasada) la política, Japón y Estados Unidos. Curiosamente no trata el tema de la literatura, el cine, las artes marciales, la música clásica, las artes plásticas, la arquitectura, el ikebana, el paisajismo y los bonsai o la industria japonesa. Pearl Buck se preocupó, mucho antes que fuera respetable en los Estados Unidos, por temas como el racismo, la discriminación contra la mujer y el trato y el futuro de los hijos nacidos de soldados americanos apostados en Asia. En el libro menciona, sin censurarla, la aceptación en la sociedad japonesa de cierto grado de homosexualismo entre hombres mayores y jóvenes y dedica páginas importantes a los milimétricos cambios que observaba o intuía en el rol de la mujer, a la discriminación de castas, así como la ejercida contra los coreanos y los hijos de soldados americanos y mujeres japonesas. También menciona el control criminal ejercido por los yakuza sobre el negocio de las salas de pachinko. Pese a lo poco que habla del creciente músculo industrial japonés, tiene el tino de vislumbrar la rivalidad y los roces comerciales de los años venideros con Estados Unidos:
Sin embargo, en su rápido desarrollo, los japoneses se están acercando al delicado momento de entrar en competencia real con sus benefactores [estadounidenses]. Se están convirtiendo en rivales de los que fueron sus protectores [...] Los japoneses se han adherido heroicamente a la política norteamericana en relación al comercio y la comunicación con China, pero si las tarifas y el comercio con los Estados Unidos se hacen excesivamente difíciles, el Japón se verá obligado inevitablemente a recurrir de nuevo a sus mercados chinos con objeto de sostener su economía. Las ideologías no perduran cuando lo que se encuentra en juego son los intereses de la subsistencia y de los negocios.
Pese a sus aciertos y su optimismo, hoy en día esta obra de Pearl S. Buck es claramente un producto de un tiempo pasado, útil para estudiar una perspectiva perceptiva pero limitada de una observadora poco común en la época. Como una "embajadora de buena voluntad" entre el Occidente y el Oriente puede permitirse finalizar el libro ignorando la realidad ideológica de un mundo polarizado por la guerra fría, enfocarse en la necesidad de tender puentes entre Occidente y Oriente y escribir, con diplomacia y pleno optimismo:
Esto es, en resumen, lo que pienso de ese pueblo al que amo, el pueblo del Japón. Se trata de un gran pueblo, único en cuanto a su habilidad para cambiar y desarrollarse, mientras sigue manteniendo su tradicional integridad nacional [...]
Siendo el pueblo más moderno de Asia y el mejor amigo que allí tenemos, se encuentra situado en una posición estratégica entre el Este y el Oeste, en un lugar depoder y de influencia para la paz y el bienestar de la Humanidad.
Repito que, en nuestros días, el pueblo del Japón tiene una oportunidad única, incluso una misión, de permanecer entre las dos mitades del mundo como intérprete y amigo.
Interesante, pero debe completarse con otras lecturas.(less)
El corazón del libro son los treinta y cinco magistrales artículos de opinión que escribió José Ignacio Cabrujas entre 1991 y 1994 en su columna El pa...moreEl corazón del libro son los treinta y cinco magistrales artículos de opinión que escribió José Ignacio Cabrujas entre 1991 y 1994 en su columna El país según Cabrujas en el periódico El Diario de Caracas. Agudos, irreverentes, ácidos y, sobre todo, penetrantes, son obras maestras de la sátira, la ironía y la crítica social y política tanto de los gobernantes venezolanos como los gobernados de la época. A veinte años de su publicación siguen preservando su frescura y su valor crítico y conforman lectura obligatoria para entender el momento crucial que desembocó en la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez, la crisis política generalizada entre 1992 y 1998 y el surgimiento de Hugo Chávez Frías.(less)
En Octubre 2012 se llevaron a cabo elecciones presidenciales en Venezuela. Más de un año antes, en julio 2011, César Miguel Rondón, el ponderado decan...moreEn Octubre 2012 se llevaron a cabo elecciones presidenciales en Venezuela. Más de un año antes, en julio 2011, César Miguel Rondón, el ponderado decano y maestro de las entrevistas radiales en Venezuela, hizo la primera de 48 entrevistas radiales a conocedores de diversas áreas que consideró formaban "piezas del rompecabezas" que se requieren para resolver los problemas del país. Estas son las piezas que se recogen en este libro.
En este sentido, el libro se parece en su concepción a un libro clave elaborado por el Instituto de Educación Superior en Administración (IESA) hace más de 25 veinticinco años, en 1984, El Caso Venezuela: Una ilusión de Armonía coordinado y editado por Moisés Naím y Ramón Piñango. En ambos casos se trata de libros dirigidos al gran público que le permitirían entender la situación en que se encuentra el país, los retos que debería afrontar y un bosquejo de la forma en que deberían abordar tales retos las políticas públicas.
El formato de entrevistas para un programa radial de tiempo fijo, le permitió a César Miguel Rondón mayor homogeneidad formal que la lograda en el libro del IESA. Sin embargo, ambos libros terminan siendo muy heterogéneos en su fondo, en parte por la heterogeneidad de los temas pero también por la calidad de los trabajos presentados. En el caso del trabajo de César Miguel Rondón, hay entrevistados que logran comunicar la problemática mucho mejor que otros.
Sospecho que cada lector, de acuerdo con sus gustos, su conocimiento y sus preocupaciones, evaluará las entrevistas de manera diferente, por lo que cualquier lista de "mejores" entrevistas probablemente termine diciendo más del lector que del entrevistado o entrevistador. En mi caso considero que las tres entrevistas más destacadas son La deuda social de la democracia (Margarita López Maya), La microeconomía (Ángel Alayón y La infraestructura (Celia Herrera). También sobresalen, bien sea por su contundencia técnica o su visión política, El carácter democrático del venezolano (Ramón Piñango), La justicia (Alberto Arteaga Sánchez), La macroeconomía (Francisco Faraco), La agricultura (Carlos Machado Allison), El turismo (Esteban Torbar), La nutrición (Maritza Landaeta), La inclusión (Pedro Trigo), El deporte (Ignacio Ávalos), Educación primaria y secundaria (Mariano Herrera), La salud (Marino González), El ambiente (Arnaldo José Gabaldón), La electricidad (José Manuel Aller), El teatro (Héctor Manrique), El cine Alfonso Molina, La música: el sistema (Florentino Mendoza), y La música popular (Alfredo Naranjo).
Es interesante reconocer que, a pesar del tiempo transcurrido entre los dos libros, hay especialistas que colaboraron para ambas obras, entre ellas Asdrúbal Baptista, Moisés Naím, Ignacio Avalos y Ramón Piñango.
El libro del IESA es más largo, pero cubre un menor número de áreas (21 áreas). Hay áreas que aparecen en ambos libros, como es de esperarse, tales como la sociología de los valores del venezolano, política, economía, instituciones públicas, petróleo, política exterior, educación, salud, desarrollo urbano y agricultura.
Curiosamente hay áreas importantes que se tratan en el libro del IESA que no han sido cubiertas en las entrevistas como el tema militar, el movimiento sindical, comunicación social y productividad industrial; en contraposición César Miguel Rondón realiza entrevista en áreas no tocadas por el libro del IESA tales como la justicia, el desempleo, los emprendedores, el turismo, la familia, la violencia, el deporte, el ambiente, la electricidad, la infraestructura vial, los libros, el teatro, el cine,los museos, la música y el humor entre otros. Un aspecto que me gustó mucho del libro de Naím y Piñango es la lección que explícitamente extraen estos dos autores de los trabajos que incluyen, resumida en el subtítulo del libro donde advierten "una ilusión de armonía" y desarrollada en el último capítulo del libro -percepción que vino a la luz de los posteriores desarrollos del país, resultó totalmente acertada. En cambio Rondón prefiere abstenerse de extraer conclusiones generales y deja que el lector arme su propio rompecabezas a partir de las piezas que se presentan. Una comparación más detallada entre los dos libros -y los dos momentos históricos- sería de muchísimo valor pero escapa del alcance de esta reseña.
La polarización política venezolana es, lamentablemente, tan aguda que se dificulta cualquier diálogo o incluso debate entre los que apoyan el gobierno y la oposición, lo que explica la ausencia de entrevistados que apoyen o forman parte del gobierno actual. Debe sin embargo destacarse que el tono de las entrevistas, si bien crítico y ubicado dentro de los parámetros de la democracia liberal, es en general respetuoso y claramente invita a la reflexión sobre el proyecto país a que debemos apuntar.(less)
Rafael Arráiz Lucca escribió estos ensayos, artículos y discursos entre 1990 y 1993. Algunas de sus preocupaciones centrales, como la creación de un M...moreRafael Arráiz Lucca escribió estos ensayos, artículos y discursos entre 1990 y 1993. Algunas de sus preocupaciones centrales, como la creación de un Ministerio de la Cultura en Venezuela (véase por ejemplo El Ministerio no es misterio) han sido atendidas (el Ministerio fue creado en el 2005), algunas otras de sus preocupaciones siguen teniendo la misma vigencia y otras se encuentran ante un panorama muy cambiado.
El nudo de las políticas culturales es cuál debe ser el papel del Estado en el impulso de la cultura. Para Arráiz Lucca la cultura abarca las artes
¿Qué puede hacer el Estado por la obra de arte? Pues simplemente fomentar un clima comunitario propicio a la existencia y comprensión del hecho artístico.
abarca las industrias culturales
Un Estado no puede seguir dispensando un trato marginal a la industria de la televisión, el cine y el libro.
y se vincula estrechamente con la educación:
Convendría caminar desde la concepción de la cultura como expresión de Bellas Artes hacia la cultura como expresión industrial. Entender y asumir en consecuencia que el asunto de la expresión artística no es sólo el "acto cultural", "la exposición", "el concierto" sino que es el instrumento educativo por excelencia.
Curiosamente, casi no menciona la importancia la formación y desarrollo de una cultura de valores ciudadanos y democráticos.
El ensayo más largo del libro, El Arte, La Cultura y el Estado de las Cosas, que abarca más de la cuarta parte del libro, aborda estos puntos y nos proporciona un diagnóstico de los errores cometidos por el Estado en el sector cultural (centralismo de la acción gubernamental, insuficiencia presupuestaria, el exceso de legislación y las deficiencias en la concreción de acciones y el clientelismo) que sigue tanto o más vigente hoy día.
El autor insiste en la necesidad de tratar la cultura en forma sistémica de manera que se formen y desarrollen artistas, grupos artísticos, instituciones culturales y público. Claramente ubica el éxito del Sistema Nacional de Música venezolano en esa imbricación estrecha entre formación, ejecución y proyección y el fracaso relativo de políticas editoriales en la falta de atención a la lectura ("No hay libro sin lectura").
En el mismo ensayo recuerda la importancia, y las debilidades, en las políticas de promoción de la investigación en el área cultural ("Vamos a contar con un país cultural netamente escénico, espectacular, pero muy poco reflexivo.") y el periodismo cultural criticando la actitud que lleva a :
Entender los hechos culturales como fuente de noticias y luego jamás encontrar espacio ni disposición para el análisis crítico. Salió a la calle el libro tal del señor equis, muy bien, ¿cuándo tendremos dos, tres o cuatro comentarios sobre el libro tal del señor equis? Nunca o casi nunca. Estupendo que la cultura sea noticia, pero nefasto que sólo sea noticia.
En cuanto al rol del sector privado en la cultura, Rafael Arráiz Lucca reconoce los aportes que había alcanzado para el momento, sobre todo en cuanto al impulso a las artes visuales y las artes escénicas, pero aboga por un sector privado que trabajara en asociación con el Estado.
En La Gerencia Cultural y el Fuego de la Vanidad expone lo que considera son los mayores retos del gerente cultural para aquel momento, a saber, un manejo del presupuesto cercano al objeto artístico, disposición para trabajar en equipo, fiscalización detallada y meticulosa, y lidiar con la hipertrofia de la vanidad.
En Estado y Municipio: Acción Cultural entre dos aguas enfatiza la importancia de la coordinación entre el nivel gubernamental nacional y el nivel municipal a través de:
(1) Políticas generales que encuentren expresión en la acción precisa del Municipio, (2) Conocimiento profundo de las expresiones que nacen en el Municipio que reciben asistencia particular por parte del Estado, aunque no se trate de un fenómeno nacional (3) Un Estado nacional que no ejecuta directamente sino que traza grandes líneas y delega o instrumenta a través de entes descentralizados y de convenios con gobiernos locales (4) Entre ambos buscar la ampliación de la audiencia para "Hacer de los bienes culturales una moneda de intercambio diario".
El autor fustiga lo que considera es el espejismo de la identidad latinoamericana y la poca concreción de los debates más bien románticos sobre integración latinoamericana ("en verdad, de lo que se trata es de propiciar el comercio [...] entre nosotros.") en La cena de la identidad
Finalmente, cierra la primera sección del libro sobre el nudo de la cultura, con La Política cultural de Caldera: Entre el Programa de Gobierno y la Llegada del Dozavo, una breve exposición de l programa de gobierno para el área cultura elaborado para la segunda presidencia de Rafael Caldera y una temprana, contundente y acertada crítica de su derrotero.
La segunda sección del libro, dedicado a la elaboración, publicación y distribución de libros, comienza con La Historia de un Libro, una breve introducción a algunos aspectos claves de la gestión editorial como la política editorial, la caracterización de las colecciones, la búsqueda y recepción de obras, el rol y funcionamiento del Comité de Lectores, el agente literario, la gerencia de producción y la gerencia de promoción y ventas.
Notas sobre una Editorial en América Latina (El Caso Venezuela) , La Integración Editorial Latinoamericana y Las Ferias de los Libros son tres ensayos que abordan interesantes aspectos del mercado del libro en América Latina.
El Escritor y el Estado es una breve reflexión sobre el apoyo que el Estado requiere dar a los escritores y al desarrollo de un público lector en la región latinoamericana de forma de lograr, eventualmente, un sector más robusto y autosuficiente.
El Taller Literario y el Escritor saluda con respeto, pero a distancia, la modalidad de los talleres literarios, mientras que los dos últimos textos lo constituyen discursos sobre la gestión del autor en la editorial Monte Ávila.
A pesar del tiempo que ha pasado y de la exagerada ideologización que sufre actualmente el sector gubernamental venezolano en el área de la cultura, muchos de los artículos siguen constituyendo un valioso, aunque breve, punto de comparación, referencia y partida para futuros esfuerzos en el sector.(less)
Extraordinaria introducción a la riqueza y variedad de la artesanía colombiana en su sentido más amplio. Las fotografías que acompañan el texto son me...moreExtraordinaria introducción a la riqueza y variedad de la artesanía colombiana en su sentido más amplio. Las fotografías que acompañan el texto son meticulosas y realzan la calidad artística de los objetos.
Un libro insatisfactorio por su dispersión y su poca profundidad. Al principio me recordó mucho La resistencia de Ernesto Sábato, que al menos tenía l...moreUn libro insatisfactorio por su dispersión y su poca profundidad. Al principio me recordó mucho La resistencia de Ernesto Sábato, que al menos tenía la virtud de la nostalgia simple y sin muchas pretensiones y la pulida elegancia producto de la remembranza de un pasado idealizado.
Vargas Llosa derrama su spleen sobre los peores excesos del arte convertido en moda e impostura y las posiciones extremas y polemicistas del postmodernismo retrechero y tirapiedra. Lo malo es que en su afán justiciero, Vargas Llosa deja de lado la ponderación y olvida mencionar que, al lado de la frivolidad más aplaudida se sigue elaborando obra seria, audaz, valiente y trascendente. Hoy hay consenso en apreciar a los impresionistas, a Picasso y a Matisse, pero en su tiempo el consenso era que estaban desquiciados o se burlaban de la buena fe del público. Arremete contra la televisión y el cine y se pasa de la línea al negarles seriedad por estar fundadas en la imágen, olvidando que la misma destemplada crítica puede aplicarse a las obras maestras de la pintura occidental que sí forman parte de su canon de cultura seria. Al final, no resiste, y aprovecha también para opinar, y lo digo con toda mala intención, frívolamente, sobre el libro digital. Nos descubre con aire de presdigitizador la conocida necesidad de un balance entre lo material y lo espiritual:
Todos los grandes pensadores liberales [...] señalaron que la libertad económica y política sólo cumplían a cabalidad su función civilizadora, creadora de riqueza y de empleo y defensora del individuo soberano, de la vigencia de la ley y el respeto de los derechos humanos, cuando la vida espiritual de la sociedad era intensa y mantenía viva e inspiraba una jerarquía de valores respetada y acatada por el cuerpo social [...] El gran fracaso y las crisis sin tregua que experimenta sin tregua el sistema capitalista -la corrupción, el tráfico de influencias, las operaciones mercantilistas para enriquecerse transgrediendo la ley, la codicia frenética que explica los grandes fraudes de entidades bancarias y financieras, etcétera- no se deben a faltas constitutivas a sus instituciones, sino al desplome de ese soporte moral y espiritual encarnado en la vida religiosa que hace las veces de brida y correctivo permanente que mantiene al capitalismo dentro de ciertas normas de honestidad, respeto hacia el prójimo y hacia la ley.
Una perspectiva que se contrapone y complementa respetuosa y amistosamente las ideas de Vargas Llosa se encuentra en una conversación entre este autor y el estudioso francés de la sociedad del consumo, Gilles Lipovetsky en http://www.letraslibres.com/revista/d....
Conociendo la trayectoria de Vargas Llosa respecto a la política, uno lee con cuidado sus opiniones sobre el papel del intelectual en la política. Sustanciosos y dignos de atención son los argumentos que esgrime contra el uso de la burka en las escuelas francesas, pero al final su lamento que el político saca más votos si se retrata al lado de un cómico que de un intelectual tristemente resulta cierto pero banal. Nos recuerda que hubo intelectuales que se asociaron con lo peor del despotismo, así como que hubo intelectuales que se enfrentaron a ellos, y admite que los primeros pudieron haber contribuido a desprestigiar a todo el gremio, pero su análisis se queda muy corto. La verdad es que desde que Platón fue a educar a Dionisio, el tirano de Siracusa y Confucio asumió cargos en el estado de Lu, han habido intelectuales que buscan influir en el poder y poderosos que los desairan y los decepcionan. Como dice más lúcidamente Ricardo Cayuela Gally al principio de su soberbio ensayo El papel de los intelectuales en la política publicado en 2010 por Letras Libres (http://www.letraslibres.com/revista/c...) , haciendo referencia a un México que puede ser cualquiera de nuestros países:
[E]n México la creación cultural –no solo la literaria– está hecha para las élites, para el grupito de supuestos entendidos. La cultura es una conspiración entre conjurados. No se busca al público, ignorante y vulgar. Se desconfía del mercado, del éxito, de la inteligibilidad, del pacto entre autor y lector. De ahí el arrebato por la becas, por tal o cual foro de la UNAM, por el premio X o por ser invitado de la fil. Migajas. Alpiste. Vacuos consuelos. Sin público y sin protagonismo social, el escritor en la era democrática suspira. Y entre suspiro y suspiro, sueña con el caudillo que resuelva todos nuestros males, que refunde la patria, que haga nacer un nuevo México. Si adicionalmente regresa los reflectores perdidos, pues qué más se puede pedir.
Para acabar de complicar el cuadro, en México se confunde al creador con el intelectual. Y no son lo mismo. Un intelectual es un personaje difícil de clasificar. No es un artista ni un pensador, forzosamente; es alguien que opina sobre los asuntos públicos y tiene en la inasible y etérea percepción de la gente una suerte de preeminencia moral, no tanto por el valor objetivo de sus opiniones como por el prestigio de la persona que las emite. Es decir, no todos los grandes artistas son intelectuales ni viceversa. La obra, o la apariencia de una obra, es la patente de corso para hablar en público con autoridad de los asuntos de la polis. Aunque solo se digan majaderías y banalidades.
Es en este sentido de intelectual, con esa conciencia de su prestigio que nos advierte con reminiscencias de profeta bíblico que: "La frivolidad desarma moralmente a una cultura descreída. Socava sus valores". El mensaje no es nuevo pero eso no le quita razón ni pertinencia.
Lo mejor del libro, a mi juicio, es la inclusión de su apasionado discurso sobre lo que significa crear literatura en tiempos modernos, Dinosaurios en tiempos díficiles, escrito en 1996 al recibir el Premio de la Paz (Friedenspreis) de los Editores y Libreros alemanes y que claramente contiene la génesis tanto de este libro como la semilla de un libro mejor que éste, un libro sin tantas distracciones, con mayor hilación, profundidad y contundencia.(less)
A very interesting book on Brazil by New York Times journalist Larry Rohter who lived in the country for fifteen years.
Professor Marshall C. Eakin has...moreA very interesting book on Brazil by New York Times journalist Larry Rohter who lived in the country for fifteen years.
Professor Marshall C. Eakin has a fascinating Udemy free webcourse, titled Brazil for Beginners at http://www.udemy.com/brazil-for-begin.... Rohter´s book and Eakin´s book almost exactly complement each other. Eakin´s course is strong on Brazil´s history and especially on its 20th century political history, while Rohter´s book skimps on these matters and is stronger on the Brazil that has been developing from 1985 up to the end of Lula´s second presidency. Rohter also provides much needed chapters on Brazilian 20th and 21st century arts and culture (Creativity, Culture and "Cannibalism"), energy and technological development (Industrial Giant, Agricultural Superpower and Energy to Burn: Petroleum, Ethanol, and Hydropower) and (recent) diplomacy, which are practically missing from Eakin´s account. Two of the chapters are highly controversial ones The Myth of a Racial Paradise and The Amazon: Nationalism and Paranoia in the Jungle, which Eakin again glosses over. Thus, Rohter´s book shows why there is so much interest in Brazil and why it is one of the BRIC countries investors and economic and political analysts are so interested in.
Both the book and the course are geared towards the U.S. reader and it is a pity both treat Brazil´s relationship with its latinamerican neighbours so briefly. Some of the chapters merit as little as two stars but most fall between three and four: I would have preferred to give it 3.5 stars.
I highly recommend you read the book and take the web course, in order to develop a more balanced and deeper view of a country well worth studying. (less)
Uno de los textos menos logrados de Alfredo Armas Alfonzo, en el que fundamentalmente re-cuenta anécdotas y presenta biografías de herbolistas o yerba...moreUno de los textos menos logrados de Alfredo Armas Alfonzo, en el que fundamentalmente re-cuenta anécdotas y presenta biografías de herbolistas o yerbateros venezolanos. A pesar de la fecha en que se publica el libro, el estilo es el del incómodo pastiche del folklorista aficionado de la época 1940-1960, en el que se entremezclan parcos y rústicos diálogos con descripciones y narrativas hinchadas de prosopopeya, como lo puede ser comparar el cocido de un yerbatero campesino con las forjas de Vulcano.
Si bien la mayor parte de los textos no merecen más de una estrella, lo que me lleva a colocarle las tres estrellas son sus ilustraciones. A las precisas y elegantes ilustraciones científicas en acuarela de Mariana García y Laura Liberatore se agregan unas pocas, extraordinarias y delicadas ilustraciones y viñetas de Alirio Palacios, quien es el responsable del diseño gráfico. Según el prólogo del Frank Alcock el libro cuenta con 14 láminas de Alirio Palacios, 33 de Mariana García y 12 de Laura Liberatore. Si bien es fácil distinguir las ilustraciones de Alirio Palacios, uno lamenta lástima que no se incluyeran firmas o un índice de ilustraciones indicando el autor de cada lámina.
Del texto, quizás las piezas más logrados fueron "La Patria, como decir la Flor del Romero" que logra cierto equilibrio entre la sencillez campesina y el lenguaje poético y "Tarjeta de visita del piache Chupachire", que es un estudio biográfico de Telmo A. Romero, el yerbatero que el General Joaquín Crespo encargó, para escándalo de los médicos de la época, de la vigilancia del leprocomio y el manicomio, autor de una rareza bibiográfica titulada El Bien General y publicada en 1884 donde presenta recetas que van desde específicos antiofídicos "...y los tónicos para hacer crecer el pecho femenino hasta la receta para tener sueños fantásticos, el antirreumático o el antitusígeno, el antihemorrágico y el analgésico [...] No se excluye la hechicería, la fabricación de la chicha de los guajiros y aún, en un capítulo, todos los pormenores de la ciencia veterinaria [...] Hasta se dan las recetas sobre la extracción y elaboración del caucho y la producción de tintas de este látex."(less)
Este es un libro muy duro pues las violaciones a los derechos humanos, ocurridas la mayoría entre el 2002 y el 2011, que se describen causan indignaci...moreEste es un libro muy duro pues las violaciones a los derechos humanos, ocurridas la mayoría entre el 2002 y el 2011, que se describen causan indignación, asombro y desilusión. En el texto la mal llamada Quinta República presidida por el Presidente Hugo Chávez, cuyos máximos exponentes tanto le reclamaron a los gobiernos democráticos previos las prácticas aberrantes en cuanto a la actuación del sistema judicial y de los cuerpos de seguridad del Estado, se muestra como continuador de las mismas prácticas.
Lo más impactante del libro son los casos presentados a lo largo de diecisiete capítulos, descritos con parquedad y mucha empatía, muchas veces a partir de las palabras de las víctimas, sus familiares o testigos. Lo más débil del libro es el recurso de enmarcado que intenta para introducir los casos a partir de remembranzas que surgen durante el entierro del padre del autor, pero confieso que me avergüenza mencionar los defectos de forma ante el terrible fondo del libro.
Este es un libro que junto con trabajos periodísticos como ”A ese infierno no vuelvo” de Patricia Clarembaux denuncian, de forma muy clara, el desmoronamiento del sistema policial, judicial y penitenciario en Venezuela y la inmensa brecha que existe entre el discurso oficial y la realidad. En palabras del autor:
"Asesinato, torturas, maltratos, persecuciones, he expuesto en compañía de otros abogados para que algún día sean escuchados por el Tribunal Penal Internacional en la Haya, a quien enviamos periódicamente los testimonios.
"Así sucedió en Argentina, Chile, Yugoslavia, Rwanda, incluso en la Alemania Nazi. El patrón sistemático de muertes, desapariciones, torturas, se conoció luego de muchos muertos, de muchos heridos y humillados, y en virtud de que algunos pocos colectaron los casos y los testimonios y no los dejaron olvidar."
Romero Mendoza ha abordado un tema muy difícil de tratar con sensibilidad y equilibrio y le debemos agradecer el esfuerzo, la valentía, la ponderación, la compasión y la perseverencia.(less)
La autora maneja un estilo coloquial muy venezolano, con su buena ración de groserías, porque se quiere...moreIncómodo de clasificar, ¿dos estrellas o tres?
La autora maneja un estilo coloquial muy venezolano, con su buena ración de groserías, porque se quiere acercar a cierto tipo de venezolano para que la escuche. Que se ría, pero que se ría con cada vez mayor incomodidad, a medida que ella vaya acercándose cada vez más a su yo interior.
La tesis básica es que un número importante de venezolanos son autoritarios, juzgan precipitada y superficialmente, tienen una personalidad narcisa y carecen de empatía y sentido de convivencia: "La realidad política de Venezuela no es más que el reflejo de la conducta cotidiana del venezolano. La jodedera y la evasión acompañada de eventuales arranques violentos de ira." En este sentido el libro recuerda estudios previos más densos como La variable independiente de Alberto Rial, muchos de los libros de Axel Capriles, por sólo mencionar algunos autores, a la vez que recuerda los stand-up comics ácidos y corrosivos.
Uno de los mejores capítulos Al mal tiempo buena cara, filosofía nacional analiza acuciosamente la paradoja de un país donde imperan profundas disfunciones en la vida familiar y graves problemas de vivienda, salud, seguridad y empleo, pero donde, según una encuesta internacional, el 83% de los habitantes se siente feliz.
El libro hay que leerlo con cuidado; pese a su forma jocosa y "jodedora", es sumamente agresivo y corrosivo así como profundamente deprimente. Como venezolanos, tenemos mucho de lo que menciona la autora, pero me rehuso a pensar que somos sólo eso. Al reducir Chávez a un paradigma negativo, el libro podría hacer reflexionar a muchos oposicionistas pero difícilmente lo llegará a leer un oficialista, y éste, a mi parecer es una debilidad crucial del libro.
Para terminar Adriana Pedroza nos implora que hagamos el esfuerzo de superar esas características de venezolanos feos. Sólo así, dice "..podremos comenzar a escribir la nueva historia de Venezuela, con ciudadanos libres y democráticos en sí mismos, con valores de honestidad, trabajo y responsabilidad. Así podremos construir el país que todos decimos querer." Pero no es tan fácil. Si ella está en lo cierto, lo que pide es un cambio de estructura mental acompañado de un importante cambio cultural. Yo creo que pese a los indudables e incómodos aciertos de Pedroza, muchos venezolanos han venido luchando tenazmente por la libertad y la democracia, pero también por un país más justo y más responsable. Ojalá que el libro contribuya a que haya más ciudadanos así.(less)
A wonderful, clear and witty introduction to Communication Theory.
Griffin cleverly provides a scientic or humanist perspective continuum on which he p...moreA wonderful, clear and witty introduction to Communication Theory.
Griffin cleverly provides a scientic or humanist perspective continuum on which he proceeds to place different approaches to communication theory.
He also manages to include a very apt and usually very funny cartoon to illustrate a major point of each theory.
The book covers a lot of ground including theories about communication and verbal messages, nonverbal messages, cognitive processing, relationship development, relationship maintenance, group decision making, organizational communication, public rhetoric, media and culture, media effects, intercultural communications and gender.
I read the third edition of the book (published in 1997) and am looking forward to reading the new eighth edition (published in 2012).(less)