‘La leyenda de una casa solariega’ de Selma Lagerlöf es una novela especial, distinta a todas las demás. Tiene la base de una novela realista de gran...more‘La leyenda de una casa solariega’ de Selma Lagerlöf es una novela especial, distinta a todas las demás. Tiene la base de una novela realista de gran profundidad psicológica, pero también posee la épica de las leyendas tradicionales y la magia de los cuentos infantiles. Aunque es algo atípica, es una de las historias de amor más bonitas que he leído nunca. Sin embargo, es probable que si me parece tan bonita realmente sea porque es atípica.
Los protagonistas son una huérfana sin un verdadero hogar y un joven de familia rica venida a menos que, después de perder la casa familiar, cae en una locura particular. Las vidas de estos dos personajes se cruzan varias veces pero ellos son incapaces de reconocerse; coinciden, se salvan varias veces el uno al otro, se enamoran, pero siguen siendo incapaces de reconocerse. Esto en la realidad, porque en el mundo de los sueños sí que son capaces de reconocerse tal como son y amarse.
La casa en decadencia del título está basada en la casa familiar donde Selma Lagerlöf pasó su infancia, una casa que después la familia perdió por culpa de las deudas. Selma nunca olvidó esa casa, se puso a escribir, se hizo famosa, ganó el Nobel y, al fin, pudo volver a comprar la casa. La casa es más que una casa, es como un palacio encantado de un cuento de hadas, un ser vivo que refleja el estado de ánimo y los sentimientos de quienes lo habitan. Y es ahí donde reside el mayor talento de Selma Lagerlöf: en saber combinar a la perfección el mundo real con la fantasía. En esta novela, el mundo de las ensoñaciones es tan real como el mundo real; los dos están perfectamente entrelazados.
‘La leyenda de una casa solariega’ en último término habla del poder redentor y sanador del amor, un concepto que para algunos puede parecer anticuado, pero a mí no. Habla de cómo un pequeño gesto de una persona puede cambiar la vida de otra, entiende el amor como un fuerza capaz de salvar a las personas, como la unión de dos almas castigadas por el destino. Pero también habla de la importancia de la belleza de la música (y por extensión, del arte) y de la naturaleza, como las dos únicas cosas que nos pueden hacer conservar la cordura. A parte del amor, claro está. (less)
Se llama ‘Cosas transparentes’ pero este libro se puede calificar de cualquier cosa antes que “transparente”. Confieso que hay partes que no sé de qué...moreSe llama ‘Cosas transparentes’ pero este libro se puede calificar de cualquier cosa antes que “transparente”. Confieso que hay partes que no sé de qué iban, y que probablemente parte del significado general se me ha escapado. El estilo de Vladimir Nabokov nunca es simple pero aquí llega a unos límites de ofuscación nada desdeñables. En todo caso es puro Nabokov y hay muchas de sus obsesiones recurrentes: tenis, niñas precoces, literatos cultos y grises, un asesinato, coincidencias caprichosas, etc.
El título viene de una teoría que dice que en cada objeto se van sobreponiendo una serie de recuerdos y que si examinamos dicho objeto podremos ir quitando capas y a la vez trazando la historia de este objeto hasta su creación y también la historia de los que han estado relacionados con dicho objeto. Con las personas pasará lo mismo, digo yo. Creo que Nabokov nos quiere decir que las personas también estamos formadas por capas de recuerdos, por memorias que evocan ciertos hechos del pasado que a la vez evocan otros hechos de un pasado aún más remoto y así hasta el infinito. El tema de la memoria es otra obsesión recurrente en Nabokov, por supuesto.
¿Queréis que hable del argumento? Lo intentaré. Es la historia de un editor y sus viajes a Suiza. La primera vez que viajó a Suiza fue con su padre de vacaciones y más tarde lo hizo para reunirse con un escritor que tenía que editar (un escritor que es la otra cara del protagonista, o quizás sean directamente la misma persona, yo qué sé). Fue en Suiza donde se enamoró y la última vez que viaja allí las circunstancias han cambiado drásticamente, trágicamente. La gracia está en que los recuerdos de estos viajes van sobreponiéndose, sobreimpresionándose unos encima de los otros. Y así pasa con todos los personajes: todo les recuerda a otra cosa que les recuerda a otra cosa. Como un juego de espejos.
Nabokov es siempre Nabokov y, aunque haya algunas partes en que todo parezca un galimatías y otras en que todo parezca una simple sucesión de hechos intranscendentes, también hay pasajes de una belleza sin igual, porque Nabokov hace magia con las palabras. Es interesante ver cómo nos acaba contando que vivimos siempre en el pasado y que todas las acciones y cosas son un reflejo de otras acciones y cosas. Aún así, no lo recomendaría para empezar con Nabokov ni para seguir con él después de haber leído ‘Lolita’ (que es por donde la mayoría de gente suele empezar, incluso servidora hace ya mucho tiempo). Pero a los que estén acostumbrados y les gusten los juegos que Vladimir propone al lector, éste también les atrapará. (less)
Normalmente no me suelen gustar las novelas contemporáneas que pretenden ser paródicas y posmodernas, que además hacen gala de un humor grotesco, espe...moreNormalmente no me suelen gustar las novelas contemporáneas que pretenden ser paródicas y posmodernas, que además hacen gala de un humor grotesco, esperpéntico y presuntamente irreverente, y que parece que su principal preocupación es ser originales a toda costa, tanto que muchas acaban siendo una mala imitación de Thomas Pynchon. Sin embargo, aunque ‘Perverzión’ de Yuri Andrujovich reúne prácticamente todas estas características, tiene algo que me impulsó a no dejar de leerlo, algo que me atrapó a pesar de mis prejuicios. Me es difícil decir exactamente qué es ese “algo”.
Stanislav Perfetsky es un poeta ucraniano muy irreverente y provocador, al que le gusta salir de juerga y emborracharse hasta caer redondo, que acude como conferenciante a un seminario en Venecia sobre “el absurdo postcarnavalesco del mundo”. Es en Venecia donde desaparece sin dejar rastro, los rumores hablan de suicidio, y ‘Perverzión’ está formada por una serie de textos y documentos varios relacionados con estos últimos días que Perfetsky pasó en Venecia.
Y sí, gran parte de la gracia está en este collage de textos que van desde el presunto diario personal del protagonista hasta entrevistas y crónicas periodísticas pasando por documentos oficiales, lo cual nos da una mirada caleidoscópica de lo más interesante y adictiva. Es algo que probablemente se ha hecho muchas veces antes, pero Andrujovich aún se las ingenia para tener un estilo original y fresco, muy innovador en algunos pasajes, que además, en todo momento, juega con los límites de la realidad y la ficción.
Otro gran mérito de esta novela es que es una novela paródica, irreverente y posmoderna, pero que a la vez parodia toda esta literatura paródica, irreverente y posmoderna. El poeta protagonista es uno de aquellos poetas que escriben poco, a los que les pirra hacer happenings y chorradas provocadoras por el estilo, muy pretencioso todo pero bastante vacío de contenido. Pero peor son aún los otros conferenciantes del seminario y es aquí dónde la mala leche de Andrujovich llega a su máxima expresión: sus conferencias son galimatías que no van a ninguna parte, y su afán de escandalizar y ser tremendamente originales les lleva a límites absurdos y ridículos.
‘Perverzión’ tiene sus defectos, claro, el mayor de los cuales es que los personajes son planos, simplemente caricaturas, con lo cual cualquier profundidad emocional queda totalmente descartada. Es sólo una novela paródica y, como la mayoría de novelas paródicas, la mayor parte del tiempo se queda sólo en la epidermis. Sin embargo, ‘Perverzión’ no sólo pretende ser divertida, sino que realmente lo es. Es divertida, estilísticamente original, y, si bien he dicho que los personajes son sólo arquetipos, el protagonista casi trasciende este tipismo gracias a los pasajes (bellamente escritos) en que es equiparado al mítico Orfeo, algo que hace que la novela entronque no sólo con esta literatura contemporánea posmoderna sino también con una tradición más clásica, dando la sensación que supera la simple condición de artefacto de su tiempo para ser algo más. (less)
En ‘El adversario’, Emmanuel Carrère relata la historia real de Jean-Claude Roman, un hombre que estuvo engañando durante años a su familia, amigos y...more En ‘El adversario’, Emmanuel Carrère relata la historia real de Jean-Claude Roman, un hombre que estuvo engañando durante años a su familia, amigos y vecinos, haciéndoles creer que era un reputado médico de la OMS, cuando en realidad no tenía ningún trabajo. Cuando estaban a punto de descubrirlo, prefirió asesinar a su familia antes que dejar que supieran que era un fraude. No desvelo nada de más, en la segunda página ya se nos informa de todos los hechos. El punto de partida es fascinante; Emmanuel Carrère se propone transmitir qué es en lo que pensaba Roman cuando decía que se iba a Suiza a trabajar pero en realidad se iba a pasear por los bosques nevados. Sin embargo, el resultado es decepcionante, quizás porque a Carrère (y a cualquiera) le resulta imposible meterse en la piel de un hombre que fue capaz de hacer unos actos tan brutales sólo para evitar la vergüenza, o quizás porque detrás de la máscara del Roman falso no hay un Roman auténtico y cuando paseaba por el bosque nevado simplemente no pensaba en nada.
Sea como sea, se trata de un libro decepcionante. Nada más salir la noticia en la prensa, Carrère se obsesionó con esta historia hasta el punto que escribió a Roman a la prisión para pedirle una entrevista y permiso para escribir su historia. Carrère no recibió respuesta, así que intentó olvidarse del asunto y escribió otra novela, ‘La classe de niege’, que él mismo describe como una novela sobre un asesino que vaga por un paisaje nevado. Al final, cuando Carrère ya se había olvidado definitivamente del asunto, recibió una carta de Roman aceptando sus propuestas. Entonces, Carrère confiesa que ya no le apetece escribir su historia, porque siente que ‘La classe de niege’ ya es la novela que él llevaba dentro y que quería escribir, pero se siente obligado a responderle que sí y a mostrarse pulcramente educado con Roman. En realidad, toda la novela me ha desprendido esta sensación: como si Carrère la escribiera por compromiso.
Carrère es un buen escritor; me gusta la parte en que se pone en la piel del mejor amigo de Roman cuando descubre que su mejor amigo no es sólo un fraude sino también un asesino; me gusta cuando sutilmente se menosprecia a sí mismo por ser tan amable y comprensivo con Roman; me gusta cuando insinúa que quizás la mujer de Roman lo descubrió todo pero optó por ignorarlo; etc. Pero nunca profundiza en la psicología de Roman, quizás porque hacerlo sería comprenderlo, justificarlo. De modo que el libro acaba pareciendo una trascripción fiel de lo que se dijo en el juicio, como si Carrère estuviera pasando a limpio el sumario. Así, el libro acaba pareciendo uno de esos documentales hechos para la televisión en que unos actores desconocidos y limitados recrean unos hechos históricos; unos documentales que pueden estar relativamente bien hechos e incluso resultar de lo más interesantes, pero porque los hechos de por sí pueden ser interesantes, ya que en el fondo sólo cuentan una historia de forma plana, sin verdadera emoción o pasión. (less)
No había leído nunca ‘Oleanna’, pero hace años había visto la adaptación cinematográfica que dirigió el mismo David Mamet. Supongo que puedo decir que...moreNo había leído nunca ‘Oleanna’, pero hace años había visto la adaptación cinematográfica que dirigió el mismo David Mamet. Supongo que puedo decir que, durante este tiempo que ha pasado, habré cambiado un poco porque las impresiones y la opinión que me ha dejado esta obra han variado ligeramente. La primera vez me irritó bastante. Me irritó básicamente porque el personaje femenino acusa de violación al personaje masculino, algo que es totalmente inventado. En aquel momento me irritó que una mujer se inventara semejante acusación y se me hizo muy difícil poder comprender su punto de vista, ponerme de su parte.
Esta vez me he irritado no contra el personaje sino contra el autor que ha creado un personaje así. La verdad es que la violación es un tema demasiado serio como para ir escribiendo alegremente mujeres que la usan para arruinar la vida de hombres que les caen mal. Alguien podrá decirme que se trata de ficción y que me lo estoy tomando demasiado en serio, pero es que hoy en día aún está muy extendida la tendencia de desconfiar de las mujeres que denuncian abusos sexuales y de intentar buscar excusas para defender a los que han cometido estos abusos. Y semejantes representaciones, aunque sean en el mundo de la ficción, no ayudan para nada.
‘Oleanna’ es una obra de teatro que empieza cuando una estudiante va a reclamar la revisión de un suspenso al despacho de un profesor, cosa que significará el inicio de una lucha de poder entre estos dos personajes. Estos dos personajes hablan pero no se escuchan, se interrumpen continuamente, y así la comunicación es imposible. Ya he dicho que la primera vez me costó mucho entender el personaje femenino y ponerme de su parte; esta vez me ha pasado lo mismo, pero con el personaje masculino. Es un hombre que está sentado en su trono de privilegio y que, desde allí, se atreve a ningunear hipócritamente este privilegio y a los que reclaman su derecho de conseguir lo mismo, después de haber luchado y haberse esforzado mucho más que él. He dicho que desdeña hipócritamente el privilegio del que él ha gozado toda su vida, porque cuando se presenta una remota posibilidad de perder un poco de lo que tiene le entra el pánico.
Supongo que esta vez la obra me ha gustado más por esta lectura que he extraído sobre el privilegio. Para mí (aunque quizás no para David Mamet) es una crítica al privilegio y a la hipocresía y la avaricia que rodea este privilegio del que gozan cierta raza, cierta clase social y cierto sexo, que intentan imponer su visión del mundo a los otros fingiendo que lo único que están haciendo es dar una visión objetiva de los hechos. Aún así, creo que a la obra le falta algo y le sobran otras cosas. Entre las cosas que le sobran evidentemente está esta acusación de violación que la chica se saca de la manga. Al principio lo acusa sólo de acoso sexual y la cosa ya funciona y no sé porque David Mamet se saca este as de la manga y, al hacerlo, para mí, manda toda la sutilidad que podía tener la obra a hacer puñetas.
Además de poco sutil, ‘Oleanna’ también acaba siendo algo superficial, quiero decir que insinúa reflexiones interesantes pero de una forma basta y demasiado espumosa. Creo que es una obra más interesante por las reflexiones que puede generar después de leerla o verla, que no por el placer que se pueda extraer de ella al leerla o verla. Y no creo que esto sea precisamente bueno, porque en el fondo lo que quiero decir es que es una obra bastante regular pero que puede dar pie a reflexiones interesantes, aunque es el lector quien tiene que poner estas reflexiones. (less)
‘Stoner’ de John Williams se podría resumir como “la vida es una mierda y al final te mueres”. Tampoco es que pase nada trágico. En realidad prácticam...more‘Stoner’ de John Williams se podría resumir como “la vida es una mierda y al final te mueres”. Tampoco es que pase nada trágico. En realidad prácticamente no pasa nada: un hombre procedente de un entorno rural se va a estudiar a la universidad, se convierte en profesor universitario, se casa, tiene una hija, una amante y, al final, se muere. Nada trágico. Aunque probablemente llevar una existencia infeliz y vacía de sentido también se pueda calificar de trágico. Es una novela que nunca carga las tintas, pero que está empapada de tristeza. Nunca lo dice abiertamente, pero parece claro que lo que quiere transmitir es que no sólo la vida del protagonista es fútil sino que, de hecho, todas las vidas lo son. Me han gustado muchas cosas de esta novela, pero supongo que la que más es que ha sido capaz de hurgarme en las entrañas y contagiarme esa tristeza tan sutil pero a la vez tan abrumadora.
William Stoner es el hijo único de unos padres granjeros, sabe lo que es trabajar duramente pero sabe que es lo que le ha tocado y no lo cuestiona, hasta que un día el padre le dice que va a ir a la universidad a estudiar agricultura porque la tierra cada vez produce menos y le han dicho que ahora se han inventado cosas nuevas que podrían ayudarles. Stoner no se plantea si tiene ganas de ir a la universidad o no, simplemente lo acepta porque lo ha dicho su padre. En primer curso hay una asignatura obligatoria de literatura, es la que le cuesta más a Stoner, él toma apuntes febrilmente, estudia hasta caer rendido, pero aún así no entiende qué es lo que quiere el profesor que él haga. Hasta que un día el profesor, en medio de una clase, se dirige directamente a él para preguntarle qué cree que Shakespeare nos quiere decir en uno de sus sonetos; Stoner intenta recitar algo que ha leído u oído en alguna de las clases, pero el profesor pierde la paciencia y lo hace callar porque está harto de oír bobadas. Y es así como empieza todo.
Es a partir de ahí (de una clase de literatura) que Stoner toma conciencia de su individualidad, de que es un ser que puede pensar por sí mismo, formarse opiniones propias e incluso tener sentimientos. Pero también es a partir de ahí que empieza a sentirse solo, a anhelar algo más y a sentirse infeliz porque no es capaz de conseguirlo. Stoner se olvida de la agricultura y, sin decir nada a casa, se matricula sólo de asignaturas de literatura y humanidades. A partir de entonces Stoner lee mucho y llegamos al tópico de que los libros son sus únicos amigos. Es a partir de los libros que él aprende a amar y a vivir, sin haber amado ni vivido realmente. Pero, cuando vuelve a casa, se da cuenta de que cada vez se va alejando más de sus padres, pero paradójicamente cuánto más se aleja de ellos, más afecto siente por ellos. Y toda esta parte es realmente magnífica.
Pero también me ha gustado cómo apunta la mediocridad y la mezquindad que hay en la vida académica, cómo describe la incomunicación y el odio que se puede establecer en un matrimonio que se acaba convirtiendo en un campo de batalla, lo tópicas que son las relaciones extramatrimoniales por más que uno intente que no lo sean, y tantas otras cosas. Es una novela muy rica y, aunque se ambiente en la primera mitad del siglo XX, terriblemente actual. Y tampoco puedo dejar de mencionar lo bien construidos que están los personajes. Tanto el protagonista, como su mujer, su amante y su hija, son personas tímidas e infelices, pero cada cual lo es a su manera particular y propia. No creo que nunca haya leído una obra que describa tan bien a los tímidos como ésta. (less)
Da la sensación de que Andréi Platónov escribe como si nadie antes que él hubiera escrito y como si, después, nadie hubiera de leer lo que él ha escri...moreDa la sensación de que Andréi Platónov escribe como si nadie antes que él hubiera escrito y como si, después, nadie hubiera de leer lo que él ha escrito. Escribe sin mirar atrás, quemando todos los puentes, avanzando a toda prisa como si se estuviera acabando el mundo. Quizás realmente se esté acabando, porque el paisaje que describe Platónov tiene un aire postapocalíptico fascinante. ‘Chevengur’ empieza en la Rusia pre-revolucionaria, cuando el hambre y la muerte campan a sus anchas en un territorio desolado, yermo y solitario. Y la fuerza que tiene el estilo de Platónov es incomparable.
‘Chevengur’ no está dividida en capítulos, no hay ninguna pausa en la narración, fluye con una intensidad y una rapidez ejemplares, pero aún así podemos dividirla en partes. En la segunda, después de que haya habido la revolución y la guerra civil esté prácticamente terminada, dos hombres salen a buscar el verdadero socialismo, que puede que haya surgido de forma natural en algún pueblo aislado. Son una especie de Quijote y Sancho Panza. Se llaman Kopionkin y Dvanov. El primero es el más idealista y el segundo el más práctico. El primero monta un caballo que se llama Fuerza Proletaria y también tiene su Dulcinea particular. En su caso se trata de Rosa Luxemburgo; es el amor que siente por esta mujer que fue asesinada y el deseo de ir a visitar su tumba cuando todo haya terminado que le ayudan a seguir adelante.
Kopionkin y Dvànov vagan por la estepa y encuentran campesinos endurecidos y analfabetos que intentan adaptar el socialismo “al pie de la letra”, lo cual da pie a situaciones de lo más absurdas y grotescas. Aquí empieza la sátira pura y dura, que impidió que esta novela fuera publicada en vida de Platónov. Sin embargo, ya antes, toda la novela ha sido plagada de un humor muy particular, incisivo y brutal, a veces sutil y a veces basto, pero siempre con un punto cruel.
Kopionkin y Dvanov no encuentran el socialismo que estaban buscando, se separan y vuelven a sus vidas insatisfactorias. Kopionkin sigue soñando con Rosa Luxemburgo pero cada vez está más desilusionado. Además, echa de menos a su amigo. Entonces, empiezan a llegar noticias de que en Chevengur, un pequeño pueblo perdido en la estepa, se ha implantado el verdadero comunismo, y será allí donde acabarán reencontrándose los dos protagonistas. Entonces empieza la tercera parte, la única que sucede en Chevengur, una parte que sigue teniendo un aire satírico, pero a la vez habla de la nostalgia que sienten todos estos hombres rudos que han llevado una vida muy dura, una nostalgia en lo más profundo por algo que nunca han tenido.
Se dice que Chevengur es un pueblo de paso que se creó cuando una serie de personas decidieron asentarse allí para esperar la segunda venida de Jesucristo que les iba a traer la felicidad completa. Ahora, Chevengur está habitada por hombres que confiaron que el comunismo también les traería la felicidad completa, pero empiezan a darse cuenta de que por más que ahora tienen para comer, siguen sintiendo una tristeza desgarradora y una soledad angustiante que nada puede mitigar. En Chevengur hay dos figuras que destacan encima de las otras, otro Quijote y otro Sancho Panza, a la manera de Kopionkin y Dvanov, uno es más práctico y el otro más idealista, pero los dos (como todos los personajes de esta novela) se sienten solos y necesitan del amor y del calor de sus semejantes. Y es precisamente esto lo que hace que esta novela trascienda los límites de la sátira, la literatura de denuncia, la recreación de una época determinada, y llegue a lugares a los que pocos libros suelen llegar. (less)
Hasta la fecha, de Edith Wharton, había leído dos novelas: ‘La edad de la inocencia’ (que adoré) y ‘Ethan Frome’ (que era tan insípido que no me supo...moreHasta la fecha, de Edith Wharton, había leído dos novelas: ‘La edad de la inocencia’ (que adoré) y ‘Ethan Frome’ (que era tan insípido que no me supo a nada). Con esta colección de cuentos suyos que ahora he leído (titulada ‘Encanto y compañía’) pasa algo parecido: hay algunos cuentos que me parecen perfectos y otros que me dejan bastante fría. Le doy muchas vueltas y la única conclusión a la que llego es que si hay unos que me llegan más que los otros es porque algunos tienen una voz narrativa particular que me parece tan real como si me estuvieran contando la historia al oído. Lo cual es lo mismo que no decir nada.
Ciertamente no es por el tema, cosa que parecería la respuesta más obvia. El primer cuento de esta recopilación se titula ‘Las vistas de la señora Manstey’ y va sobre una señora mayor, que se ha quedado sola y que en la vida ya sólo le queda el placer de mirar por la ventana, hasta que deciden construir un edificio que va a privarle incluso de estas vistas. Por razones que no vienen al caso, este cuento es con el que debería tener más afinidad a nivel emocional, el que debería llegarme más. Sin embargo, me dejó fría, me pareció que tenía un buen planteamiento pero llevado de forma nada original, incluso algo tópica.
Luego está el cuento que da el título a esta recopilación y va de un hombre rico que se enamora y se casa con una chica rusa, pero con esta chica le endosan una serie de hermanos y parientes, bellos y encantadores pero algo inútiles, y al hombre rico le queda el trabajo de irlos colocando. Esta historia no tiene nada que ver conmigo y, aún así, me pareció maravillosa, por el tono desenfadado que tiene, la frescura que rebosa y su sentido del humor irónico y distanciado. Mientras el primero que mencioné me parecieron sólo palabras escritas sobre papel (por más que pudieran estar bien escritas), éste me pareció vivo. Así de simple o así de complicado.
Hay otro cuento que también tiene un sentido del humor delicioso, punzante y satírico; se llama ‘La permanente’ y va de una mujer que se va a hacer la permanente antes de fugarse con su amante. Y luego hay dos, que sin dejar de tener una ironía distanciadora maravillosa, son más amargos y duros. Se trata de ‘El pretexto’, sobre un amor nunca dicho en voz alta, y ‘El diagnóstico’, sobre el miedo a la muerte. Son dos temas, en principio, ya muy trillados, pero Wharton les sabe dar una nueva vuelta de tuerca, un enfoque que parece original, una delicadeza y una sinceridad que te los hacen terriblemente próximos. (less)
En realidad ‘Mrs.Bridge/Mr.Bridge’ son dos novelas independientes que Evan S. Connell publicó con diez años de diferencia. Las dos se centran en la vi...moreEn realidad ‘Mrs.Bridge/Mr.Bridge’ son dos novelas independientes que Evan S. Connell publicó con diez años de diferencia. Las dos se centran en la vida en una casita con jardín de una familia de clase media-alta con tres hijos y una criada negra, pero una lo hace desde el punto de vista de la mujer, la perfecta ama de casa (desesperada), y la otra desde el punto de vista de su marido, un adicto al trabajo. Las dos están formadas por capítulos brevísimos, que pueden parecer simples escenas cuotidianas y banales, pero que en realidad cuentan muchísimo de unos personajes y cierto estilo de vida.
El problema es que ‘Mr.Bridge’ no está a la altura de su predecesora. Puede que sea porque ya a priori suelen interesarme más los personajes femeninos que los masculinos, pero no creo que sea sólo por esto que la personalidad del señor Bridge me pareció mucho menos interesante que la de su mujer. Es cierto que en esta segunda novela se ahonda más en el racismo, los prejuicios de clase y la paranoia hacia todo lo diferente de una época y/o una clase social, lo cual a priori la haría más interesante, pero el señor Bridge es un personaje plano (no tanto porque esté mal descrito sino porque simplemente es una persona plana), es un agarrado orgulloso adicto al trabajo que quiere compensar con dinero el afecto que no sabe dar a su familia. Y la novela va insistiendo una y otra vez en esto, capítulo tras capítulo, con lo cual acaba haciéndose terriblemente repetitiva y, por lo tanto, insulsa.
‘Mrs.Bridge’ en cambio me pareció una novela excelente. Es cierto que la señora Bridge de por sí tampoco es nada del otro mundo: no es que sea muy inteligente y lo único que parece preocuparle es transmitirles a sus hijos las normas de comportamiento y educación que su madre le enseñó a ella. Pero a la señora Bridge los días se le hacen muy largos, porque con los niños en el colegio, el marido en la oficina y una criada que hace toda la faena de la casa, a ella no le queda nada por hacer. El nombre de pila de Mrs.Bridge es India y a ella siempre le ha parecido que este nombre tan exótico no liga con su personalidad. Es una mujer conciliadora, en cualquier situación social, siempre es la primera en salir para poner paz, pero no sabemos si es por su bondad o porque simplemente no soporta las escenas.
A la señora Bridge nunca se le pasa por la cabeza rebelarse contra el papel que se le ha adjudicado (como sí que le pasa a su amiga Grace Barron, un personaje secundario pero interesantísimo, porque ella sí que es una verdadera ama de casa desesperada y depresiva), pero aún así la señora Bridge ansía algo que no sabe que es, se dice que tiene que haber algo más, y lo intenta con el español, con la pintura, con las obras de caridad, pero nada puede satisfacerla. Otro de los problemas de la señora Bridge es que se da cuenta de que no acaba de comprender a sus hijos, ve que se van alejando cada vez más de ella, y no puede hacer nada para evitarlo. Y así van pasando los años y ella cada vez se siente más sola. Y así, a base de detalles y anécdotas, acaba creándose una novela magnífica, con una protagonista no menos magnífica.(less)